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Era inevitable que De Prada se abrazara al m�s reputado chorizo de la casta pol�tica del �ltimo medio siglo: Jordi Pujol i Soley

Jordi Pujol, en una imagen de diciembre de 2025.EUROPA PRESS
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El todav�a juez De Prada es el autor, solo o en compa��a de su �ntimo el ex juez Baltasar Garz�n, expulsado de la Justicia por prevaricaci�n, de la morcilla m�s explosiva de la historia de la judicatura espa�ola. La que meti� de rond�n, ilegalmente seg�n el Supremo, en la sentencia del caso G�rtel, para condenar al PP que no se juzgaba. Cuando el Supremo la quiso borrar, la morcilla ya hab�a estallado, con la ayuda del propio Garz�n, que entre mil folios encontr� la morcilla en La Sexta, tarea coronada por el que en Valencia llamaban Comandante �balos, por sus lazos con la narcoguerrilla M-19, la del Comandante Aureliano, hoy presidente Petro, de Colombia.
�balos, mano derecha de S�nchez en el Gobierno y en el PSOE, con Koldo como Obelix del Puterix, fue el que present� la moci�n de censura contra Rajoy, dizque para acabar con la corrupci�n condenada por De Prada. Y guardaba grato recuerdo de los narcoterroristas del M-19, que, como las FARC, secuestraron a cientos de ni�as como esclavas sexuales, y asaltaron y quemaron el Palacio de Justicia de Bogot� -m�s de cien muertos- para robar los expedientes de Pablo Escobar y Los extraditables, que les pagaban. Y antes de acabar con la corrupci�n del PP y multiplicarla, �balos llamaba cari�osa, nost�lgicamente, a aquellos narcoterroristas La muchachada. Es asombroso hasta d�nde puede escalar cierta gentuza.
Era inevitable que el autor de la c�lebre morcilla, reina del embutido, se abrazara al m�s reputado chorizo de la casta pol�tica del �ltimo medio siglo: Jordi Pujol i Soley, descendiente de delincuentes y ascendiente de un cent�n de presuntos que pueblan el banquillo de la Audiencia Nacional, donde, pese a la morcilla ilegal, sigue ejerciendo De Prada. En su d�a, la Banda de los Cuatro, �mula de la mao�sta, eran Garz�n, De Prada, Andreu y Pedraz; y, como musa, recu�rdense los audios de Rianxo, "informaci�n vaginal, �xito asegurado", Dolores Delgado. Como S�nchez no pudo hacer ministro a Garz�n, nombr� a su se�ora fiscal general del Estado, y �sta al condenado Garc�a Ortiz, a Peramato, en fin, su muchachada.
De Prada ha presumido de que, al margen del forense, ha sido �l, tras entrevista personal, el que ha absuelto de la pena de banquillo a Pujol. "Humanidad", dice Illa 130.000. De Prada dijo una vez, junto a ��igo Iruin, abogado de la ETA, que en la Audiencia se torturaba, pero no lo denunci�. Prevaricar, sin duda, se prevarica como en los mejores tiempos de Garz�n, el de la carta a Bot�n "Querido Emilio" para pedirle un past�n en d�lares y que firmaba: "Magistrado Juez de la Audiencia Nacional".
Hampa de togas.































