惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

Know Your Adversary
Know Your Adversary
博客园 - 叶小钗
量子位
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
博客园 - 【当耐特】
博客园 - Franky
有赞技术团队
有赞技术团队
博客园 - 聂微东
腾讯CDC
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
Jina AI
Jina AI
Last Week in AI
Last Week in AI
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
Cloudbric
Cloudbric
WordPress大学
WordPress大学
W
WeLiveSecurity
V2EX - 技术
V2EX - 技术
博客园_首页
S
Security @ Cisco Blogs
The Last Watchdog
The Last Watchdog
Recent Commits to openclaw:main
Recent Commits to openclaw:main
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
Security Latest
Security Latest
L
Lohrmann on Cybersecurity
T
Threat Research - Cisco Blogs
Forbes - Security
Forbes - Security
宝玉的分享
宝玉的分享
The Register - Security
The Register - Security
The Hacker News
The Hacker News
B
Blog RSS Feed
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
Schneier on Security
Schneier on Security
T
Troy Hunt's Blog
The GitHub Blog
The GitHub Blog
Hacker News: Ask HN
Hacker News: Ask HN
Spread Privacy
Spread Privacy
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
GbyAI
GbyAI
cs.CV updates on arXiv.org
cs.CV updates on arXiv.org
罗磊的独立博客
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale
M
MIT News - Artificial intelligence
T
Tor Project blog
S
Security Affairs
Security Archives - TechRepublic
Security Archives - TechRepublic
NISL@THU
NISL@THU
P
Proofpoint News Feed
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security

Columnistas

Peque�as mitoman�as: la voz del actor Jos� Luis Gil Lo que podr�an haber hecho los espa�oles sin Espa�a El peque�o Albares El caso Quequ�: la era dorada del peloteo La crisis de la masculinidad Mutaciones ret�ricas El presidente Clooney tiene un plan A Machado no le esperaba un catering de Aldama "Prioridad nacional", s�, naturalmente El amor es el fin, la belleza es el medio Dos cocinas para un solo Gobierno Héroe de madrugada El progreso de sumar inmigrantes Racista, machista y clasista, quisá fue coinsidensia El icono S�nchez espera a Juanma Moreno Bonilla R�quiem por la socialdemocracia europea El regreso a la fe Alrededor de la poes�a Madrid, 'casa de la libertad'; y la 'narcocheca' de Barcelona Bienvenidos al Estado universal Inmigraci�n irregular: o deportas o regularizas Hungr�a como caso pr�ctico Le�n XIV, el rechazo vaticano a la vulgaridad de 'La Bestia' La semana de los forajidos Ca�da y resurrecci�n de la Internacional Socialista con la que S�nchez orquest� su macroevento Mar�a Corina desenmascara a S�nchez En guerra contra la Ilustraci�n Vous n'avez pas la priorit� Deseng��ate Bego�a, no te defienden a ti; defienden al puto amo Los esclavos felices El Mundo La entra�able torpeza de querer robar al m�s bobo de los ricos Fotos de boda distancia de a�os luz Guardiola y la urgencia de una derecha decente La grandeza descalza: vida y ejemplo de Cayetana de Alba El proyecto que rescata naufragios españoles del olvido que todo el mundo debería conocer Orban, el predicador Sánchez juega a los palillos chinos El mapa de nuestro Canciller de Grafeno El hampa de África se mudará a España Feij�o, t� si que eres inhumano, inseguro, insostenible Lugares a los que nunca queremos ir Calvo-Sotelo, memoria del presidente que quiso 'armonizar' el Estado de las Autonomías De qu� sirve hablar sobre la inmigraci�n Qu� cosas dice el ministro Bola�os Ardió Güler, pero no bastó Mientras llega la Justicia del buen dios El momento cr�tico de Vox Una posible explicación a Mbappé ¿China como ejemplo de rectitud moral? Los hijos que quedaron en limbo Esa moda de la ultraderecha se pasa S�nchez, en la c�rcel El lado chino de la historia Los hombres con los que se enrolla Vito Quiles Leopoldo Calvo-Sotelo: nadie olvida a un buen maestro El �nico cient�fico que ha estado en la Luna El mejor ant�doto para el populismo Y si despu�s de Orban fuese el turno de Vox Xi�ng P�id�lu� z�i z�j ji l yy�ng Vox: peligro de derrumbe El futuro que inventaron los que no sabían bailar El obrero vota a Vox El paraguas de 'La Bestia' De filólogo a subcontratista de Xi Jinping Los imperios solo negocian cuando pierden Me gustaría ver el 'Guernica' en Bilbao A la Luna por el solo deseo de ver A este socialismo, las mujeres que hablan no le sientan nada bien Jésica Rodríguez, el pecado con peluca del falso socialismo ¿Cómo pudo pasar lo de Ábalos? Asesores, funcionarios, altos cargos...: el fallo fue multiorgánico El espejo húngaro de Abascal Cruzados del mundo unidos Así se envilecen las democracias Ella le llama se�or; �l a ella, puta Tras el fascismo, el verdadero enemigo es Juan Roig El aborto constitucional o el falso dilema del progreso El Gran Hedor: del Londres victoriano a la España de Ábalos Por qu� hay mucho pijo de izquierdas y mucho proletario de derechas Apego al cargo El Peugeot de las luces de colores Cosas de Transportes que no tienen nada que ver La negligencia criminal de Puente y Sánchez "En comunidad no demuestres habilidad" Se le nota en la voz, por dentro es de colores Los comienzos de �balos A la impunidad por el desprecio moral De Guernica a Santoña Los toreros llegan a la Luna por la tarde La camiseta de los 22 millones de empleos A la Luna el que bote Un cráter para encontrar a todas las Carroll Papeles para todos... menos los ucranianos Jésica somos todos Aterrizaje en la Luna: la primera gran teoría de la conspiración de nuestro tiempo Maite y lo que no sucedi� del todo Por qué hacen falta toreros "Abran el puto Estrecho, locos bastardos" Ser bohemio, poeta y ser golfo me va A propósito del robo de cuatro macetas
Y as� le pagan a un P�rez que lee peri�dicos
Arcadi Espad · 2026-05-14 · via Columnistas

�Quia!

Nuestra prensa paga pocas veces por sus errores o su mala fe

El presidente del Real Madrid, Florentino P�rez.

El presidente del Real Madrid, Florentino P�rez.AP

Actualizado

Audio generado con IA

La ceremonia trumpiana de Florentino P�rez ha asombrado a nuestra prensa. Un delirio, dicen. Nuestra prensa es extremadamente selectiva con los delirios. No solo no le asombra sino que promueve el delirio de que el mediocre, indisciplinado y victimato Vinicius, y encima junior, pueda ser el l�der espiritual de un vestuario deportivo. O que pueda volver a dirigir al Madrid aquel fracasado -para ocultar sus fracasos lo llaman Mouo Cid, el que ganaba batallas despu�s de muerto- que insult� al sublime Benzema llam�ndole �gatito�. Si es un delirio, el de ayer de P�rez solo es uno m�s y har�a bien nuestra prensa en encajarlo con su acostumbrada naturalidad. Y deber�a estar agradecida a P�rez. Porque P�rez lee peri�dicos. No solo los lee. Identifica a los que all� escriben. Los llama y los reprocha por su nombre. Sabe lo que escribieron ayer y anteayer y lo que escribir�n. Conoce las jerarqu�as y distingue cruelmente entre jefes y curritos. Los emplaza, los se�ala, les pide explicaciones, se burla. As� es como Trump salv� de la quiebra al Times. Y como Martin Baron pudo decir algo, por fin, que no se hubiera escrito mil veces antes, aquel cintillo tan bonito: Democracy Dies in Darkness, inspirado en el juez Damon J. Keith. Pero en vez del agradecimiento y del respeto que se debe a un lector tan avezado y puntilloso, el peri�dico le reprocha -�editorialmente!- �verter [sic] una bater�a ins�lita de ataques a los medios de comunicaci�n�.

Los peri�dicos atacan a todo bicho viviente. Y si no lo hacen con los murientes solo es porque la inmensa mayor�a de las necrol�gicas que publican son del g�nero la-�ltima-vez-que-lo-vi, egonews. La �nica excepci�n son los propios peri�dicos. Ni siquiera la pol�tica est� sometida a tal blindaje autocr�tico, porque en la pol�tica hay facciones que luchan unas contra otras. En el periodismo, por el contrario, rige la dieta del perro. Que no come perro. Naturalmente todos los gremios tienen reflejos autodefensivos y practican maniobras de protecci�n de sus intereses. El espec�fico problema moral del periodismo, sin embargo, es que los ciudadanos lo instituyeron para que diera cuenta de los errores, abusos y cr�menes, y tambi�n de las maniobras de los gremios. P�rez es uno de esos ciudadanos. Y recurre a la prensa -a una rueda de prensa y no a una colecci�n de tuits, por cierto- para denunciar supuestos abusos. Nuestra prensa paga pocas veces por sus errores o su mala fe. Sus privilegios respecto al ejercicio de la responsabilidad son tan desaforados como su grito en el cielo cada vez que los ve en riesgo. Ni ante los pol�ticos ni ante los jueces suele rendir cuentas. Pero no le basta. Llega un P�rez, les dice que mienten y replican -a su insidiosa manera- que chochea. Nuestra prensa. Tan llena de jovencitos.