Por otra parte
Hubo quienes pasaron por la pol�tica sin contagiarse de poder ni de riqueza, sin vender su libertad

El presidente Calvo-Sotelo, en el Congreso.EFE
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Van a pasar esta semana por el banquillo de los acusados un ex ministro del PSOE, su ayudante y su empresario de confianza. Tambi�n lo har�n un ex ministro del PP, su secretario de Estado y varios mandos policiales. Antes han desfilado como testigos en ambos juicios, o lo har�n, un ex presidente del Gobierno, una ex vicepresidenta, ex ministros, presidentes de empresas p�blicas o tesoreros de partidos. Tambi�n han sido interrogados en comisiones de investigaci�n en el Congreso y el Senado. Dos jueces han imputado a la mujer y al hermano del presidente del Gobierno de varios delitos. Adem�s de los dos casos que est�n siendo juzgados al mismo tiempo, hay muchos m�s pendientes de se�alamiento y otros que a�n est�n siendo investigados. Espa�a ha vuelto a perder posiciones en el �ltimo �ndice de Percepci�n de la Corrupci�n de la ONG Transparencia Internacional, pese a que todos los partidos se a�pan en sus programas y en sus m�tines en la lucha contra ella. Los informes que elaboran la OCDE, el Consejo de Europa o la propia Comisi�n Europea nos recuerdan que no estamos haciendo lo suficiente por combatirla. Advierten de que no existe una estrategia integral contra la corrupci�n y del alto riesgo de despistes que hay en la contrataci�n p�blica y en la financiaci�n de los partidos.
Coincidiendo con el arranque de los juicios por el caso Kitchen y el caso mascarillas se ha conmemorado discretamente, tanto como lo era �l, el centenario del nacimiento de Leopoldo Calvo-Sotelo. Se han publicado art�culos, en este y en otros peri�dicos, de sus hijos, sus sobrinos y de compa�eros de gobierno y de partido. Calvo-Sotelo fue presidente algo menos de dos a�os, viniendo de un fallido intento de golpe de Estado, sufriendo la intensa presi�n del terrorismo y soportando lo peor de una crisis econ�mica mundial. Fue un pol�tico de la Transici�n y tambi�n de transici�n entre el que la pilot�, Adolfo Su�rez, y el que la hered� y consolid�, Felipe Gonz�lez. Fueron a�os dif�ciles en los que, sin embargo, se tomaron decisiones clave en pol�tica auton�mica, internacional o social, como la aprobaci�n de la ley del divorcio.
Hay que repasar las magn�ficas memorias -"una serie de cr�nicas trufadas por algunas reflexiones"- que Calvo-Sotelo escribi� a�os despu�s de salir de la Moncloa para entender en qu� m�rgenes se mov�a la pol�tica de antes y la de ahora. Memoria viva de la Transici�n acaba con un estrambote que el autor titula Yo me acuso, una serie de autocr�ticas sin posibilidad ni necesidad de enmienda. Entre ellas, esta: "Me acuso de no haber sabido reponer con demagogia los votos que perd�a haciendo lo que ten�a que hacer". Y esta otra: "Me acuso de haber pasado por lugares de m�ximo poder, en la empresa privada y en la pol�tica, sin contagiarme de poder ni de riqueza, sin comprar amigos como el administrador sagaz del Evangelio, sin vender mi libertad a los accionistas o a los electores como los mercaderes del templo". Es toda la menci�n a la corrupci�n, a la ausencia de, que hay en ese libro. Otros tiempos.


















