Intemperie
Las aportaciones de agua en la cabecera del Tajo se han reducido en un 40% en las �ltimas tres d�cadas y las previsiones indican que este porcentaje ir� a m�s. Esta es la realidad cient�fica que el sector agroindustrial de Levante no quiere admitir

Juanfran P�rez Llorca y Fernando L�pez Miras, presidentes de la Comunidad Valenciana y de Murcia, respectivamente, este martes durante un acto en defensa del trasvase del Tajo en Pilar de la Horadada (Alicante).Araba
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Hay un prisma t�cnico y otro pol�tico para aproximarse al siempre pol�mico trasvase Tajo-Segura. La combinaci�n de ambos ya es inviable en un pa�s que ha convertido los recursos h�dricos en parte de la quincalla de campanario. En el plano emp�rico mandan los datos: el maltrato al Tajo, el crecimiento desordenado del regad�o en el sureste y los demoledores efectos del calentamiento global hacen insostenible seguir explotando el acueducto como hasta ahora. La media hist�rica de agua trasvasada es de unos 328 hm3 al a�o, poco m�s del 55% del m�ximo de su capacidad, lo que significa que el sistema arrastra un d�ficit estructural debido a factores f�sicos (menos nieve y menos agua), legales (fijar los caudales ecol�gicos reducir�a el agua trasvasable) y estructurales (el alza de la demanda en el Segura como resultado de desarrollos agr�colas y urban�sticos que exceden, con mucho, los objetivos que justificaron la apertura de esta tuber�a en 1979). Dicho sin rodeos: con el trasvase no acabar� Pedro S�nchez, sino el cambio clim�tico. Las aportaciones de agua en la cabecera del Tajo se han reducido en un 40% en las �ltimas tres d�cadas y las previsiones indican que este porcentaje ir� a m�s. Esta es la realidad cient�fica que el sector agroindustrial de Levante no quiere admitir. Mientras, las desaladoras siguen infrautilizadas. En nuestro pa�s hay agua para todos, pero no a costa de arrasar con la cuenca cedente a la espera de una planificaci�n hidrol�gica verdaderamente nacional.
Y luego est� el enfoque pol�tico, rebosante de demagogia y sujeto a los intereses que encierra el agua barata y de calidad que sostiene un negocio que, seg�n el Sindicato Central de Regantes, aporta 3.000 millones al PIB nacional y 100.000 puestos de trabajo. Mientras Garc�a-Page exige con raz�n al ambiguo Ministerio de Transici�n Ecol�gica que cambie las reglas de explotaci�n del trasvase, en cumplimiento de cinco sentencias judiciales, P�rez Llorca y L�pez Miras se frotan las manos en Alicante y Murcia. El Tribunal Supremo emitir� el pr�ximo martes un fallo que, previsiblemente, amparar� garantizar de una vez los caudales ecol�gicos del Tajo, lo que requiere cambiar las normas que rigen la tuber�a. No es cierto, como sostiene el PP, que esta decisi�n precipite el fin de esta infraestructura. Pero est� por ver que el PSOE se atreva a dar un paso as� a un a�o de las auton�micas.
El trasvase es un juguete electoral demasiado goloso como para atender al criterio de los especialistas de los que de verdad saben. Por eso ning�n Gobierno se atrever� a cerrarlo.Ser� la crisis clim�tica la que lo haga.




















