Bajad las armas
La elecci�n de Mourinho puede ser la acertada. Siempre que venga acompa�ada del tipo que marcaba el ritmo de los remeros en las galeras romanas. El �xito bendijo la segunda venida de Zidane y la segunda de Ancelotti. �Por qu� no iba a funcionar otra vez?

Florentino P�rez y Jos� Mourinho, en 2011.EUROPA PRESS
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Un fantasma vuelve a recorrer Europa: es el fantasma de Jos� Mourinho. Los medios mejor informados aseguran que el t�cnico portugu�s ya ha hablado con varios de los que ser�n sus jugadores la pr�xima temporada. Otros medios, tan bien informados o mejor que los anteriores, saben de buena tinta que Toni Kroos –el alem�n m�s extra�ado desde la muerte de Goethe– trata en estos instantes de persuadir a mi tocayo Klopp de que acepte el pacto f�ustico que supone entrenar al Real Madrid. Hay quien afirma finalmente que el puesto de Kroos no ser�a el de correveidile sino el de director deportivo, si es que existe alguna diferencia.
Florentino P�rez siempre ha sospechado que el t�cnico es un mal menor con el que hay que transigir porque alguien debe ocuparse de dar las ruedas de prensa. Pero si el Madrid ya tiene a Butrague�o para las opiniones institucionales y al entrenador para echarle el alpiste semanal a la prensa deportiva, �para qu� demonios necesitar�a un director deportivo? Ya se ensay� aquella excentricidad con Arrigo Sacchi cuando los gal�cticos se cargaron a Camacho y todav�a no sabemos a qu� se dedic� el bueno de don Arrigo el a�ito que dur� en el cargo.
Cuando al llegar la primavera el Madrid se descubre sin nada por lo que luchar es inevitable que se desaten las luchas intestinas, las profec�as sobre el fin de los tiempos, una palabra m�s alta que otra de Antonio R�diger en el entrenamiento y las m�s acaloradas discusiones t�cticas improvisadas sobre una servilleta en cada bar de este pa�s. Y no crean ustedes que sobredimensiono la trascendencia de mi equipo: con id�ntica pasi�n contribuyen a cebar la crisis del Madrid los madridistas y los antimadridistas. Ambos colectivos antropol�gicos copan la totalidad de la afici�n nacional al f�tbol –y buena parte de la internacional–, como bien explica Jos� �ngel S�nchez, que no por nada estudi� Filosof�a. El director general del Real Madrid suele enunciar un teorema aristot�lico de su cosecha para explicar el antimadridismo como un predicado m�s del madridismo, del mismo modo que el No-ser no deja de ser la negaci�n del Ser. Todo en esta vida remite escol�sticamente al Real Madrid, quod erat demonstrandum.
Por tanto la situaci�n es desesperada, pero no grave. Este modesto forofo no se ocupar� de las tortuosas psicolog�as que conducen al antimadridismo: doctores tiene la iglesia cism�tica. Pero en la santa afici�n vikinga detecto ahora mismo dos grandes corrientes enfrentadas, como en los mejores momentos del primer mourinhismo.
La primera es la que echa de menos a Xabi Alonso, desea la venta con lazo de Vinicius y conf�a a los goles de Mbapp� la hegemon�a de la pr�xima d�cada a poco que le adecenten el centro del campo o contraten diez jornaleros a su servicio. La segunda acusa a Xabi del imperdonable pecado de venir a Chamart�n a inventar el f�tbol, blindan el sagrado papel de Vini como catalizador del nutritivo odio antimadridista y argumentan una equivalencia veros�mil entre Mbapp� y Robinho: otro lastre vistoso que condenar� al equipo a acumular temporadas en blanco si no es eyectado inmediatamente de ese vestuario. No le perdonan su fichaje remol�n ni su versallesco desd�n al orden t�ctico y a la solidaridad defensiva.
Ambas posturas se nos antojan irreconciliables. �C�mo puede ser Mbapp� el problema y la soluci�n al mismo tiempo? �C�mo se las arregla Vinicius, que ciertamente le ha dado dos Champions al Madrid por ninguna de Mbapp�, para ser el villano de media afici�n y el h�roe de la otra media? �Solo un cirujano de hierro puede resolver estas paradojas�, concluye un madridista. �No levantaremos cabeza hasta que desarrollemos un sistema de juego reconocible�, medita el otro.
Yo s� que debo tomar partido, pero confieso no saber a�n qui�nes son los m�os. Soy de esos que a�n creen en la compatibilidad entre Vini y Kylian, m�s que nada porque he visto a plantillas bastante m�s picassianas levantar Copas de Europa. He visto al caos ordenar el mundo en cinco minutos de fuego y hielo. He visto a las estrellas alinearse una y otra vez fuera de cualquier esquema concebido por los que saben de f�tbol. Por eso, quiz�, la elecci�n de Mourinho puede ser la acertada. Siempre que venga acompa�ada del tipo que marcaba el ritmo de los remeros en las galeras romanas.
El �xito bendijo la segunda venida de Zidane y la segunda de Ancelotti. �Por qu� no iba a funcionar otra vez?



















