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Lo que queda del �rbol
Andrés Trapi · 2026-04-25 · via Columnistas

Hace unos a�os se subast� en Madrid la biblioteca de Daniel Devoto.

Devoto fue un gran lector, music�logo y poeta argentino que se cas� en los a�os cincuenta del siglo pasado con Mar�a de la Encarnaci�n Beatriz Baltasara del Valle-Incl�n, m�s conocida como Mariqui�a, cuarta hija del escritor gallego y exiliada entonces en la Argentina.

Aunque el bibli�filo era �l, mand� hacerse un exlibris con su nombre y el de su mujer, y con ese sello de caucho estamp� la p�gina de respeto de muchos de sus libros, algunos de ellos ejemplares raros y de gran valor.

Es un sello sencillo y aparente, con sus nombres en corro y un anagrama en el centro. El significado de este es un enigma. Parece el hierro de una ganader�a de toros bravos. A un lado y otro de esa cifra puso su lema: �El fruto pasa, el �rbol queda�.

Hubo en aquella subasta toda clase de pujas, algunas muy elevadas, pero tambi�n otras asequibles a carteras raqu�ticas como la m�a, que se hizo entonces con un par de libros de inter�s desigual: H�lices, de Guillermo de Torre, y el Cancionero, p�stumo, de Miguel de Unamuno. En ambos figura el exlibris de los Devoto-Valle-Incl�n.

El de GdeTorre es una rareza vanguardista sin el menor inter�s, quiero decir que �hay que beberse ese c�liz hasta las h�lices� (esto se lo oy� Baroja decir a uno) para saber a qu� extremos absurdos pudo llegar el ultra�smo. Fue un antojo.

El Cancionero es otra cosa, un monumento de la poes�a en castellano del siglo XX. El inter�s por el ejemplar de Devoto estribaba para m� en que est� anotado de su pu�o y letra.

Impresiona el proyecto de Unamuno, impresionan muchos de sus poemas e impresionan las circunstancias en las que su autor fue escribi�ndolo durante los �ltimos vertiginosos ocho a�os de su vida. Los de su vuelta apote�sica del destierro y el primero e ilusionante de las Cortes Constituyentes de las que form� parte. Aclamado, destituido, enaltecido y defenestrado, y todo en medio de terremotos �ntimos devastadores, desde sufrir la muerte de su mujer, a quien adoraba, a ver en trincheras enfrentadas a dos de sus hijos.

�C�mo logr�, en medio de tales sacudidas sociales y familiares conservar el silencio interior que se requiere para alumbrar poemas tan l�ricos? Sabemos que los escrib�a en papelitos, a veces hasta dos y tres al d�a, de pie en la calle, en el caf�, en los plenos municipales, en el tren... Asombroso misterio.

Vuelvo a menudo a este Cancioneropor si se le pega a uno algo de su sosiego en medio de esta absurda y epil�ptica vida pol�tica nuestra, tan parecida a veces por desgracia a la de aquellos a�os treinta.

Y, claro, se hace uno las mismas preguntas que la mayor�a, a poca sensatez que se tenga: �vale la pena esta brega?, �cu�nto durar�?, �no ser�a m�s provechoso darle la espalda a la actualidad y dedicarse exclusivamente, por ejemplo, a leer, que es vivir doblemente?

Nada de intervenir, solo observar. Convertirse en un espectador. �Que PS�nchez, preparando el camino de una Uni�n de Rep�blicas Socialistas ib�ricas, habla de Catalu�a y de Espa�a como de dos pa�ses distintos? Indiferencia, ataraxia. �Que Illa, presidente de la Generalidad y de la rep�blica catalana en ciernes, inicia en su regi�n una limpieza ling��stica como una manera encubierta de abordar esa otra limpieza �tnica que consiste en convertir a los extranjeros en catalanes y a los espa�oles en extranjeros? Si se es progresista y se est� en el lado correcto de la infamia, qu� importa. Ataraxia, indiferencia.

C�mo han cambiado las cosas desde aquellos famosos cinco d�as de reflexi�n que se tom� el presidente del Gobierno (acaso la �nica verdad de su vida: corri� a esconderse, muerto de miedo, para reaparecer luego con cara de muerto viviente). Convencido de que ese asuntillo de la corrupci�n ya est� m�s que amortizado, otra vez se ha venido arriba. Olvidado de las atrocidades pol�ticas e institucionales que �l ha infligido a este desdichado pa�s, ya s�lo trabaja para que las olviden otros. Hasta los observadores m�s distra�dos advierten que �nicamente est� ganando tiempo, el mismo que a sus adversarios se les est� haciendo largu�simo, enredados en asuntos bastante bizantinos (�alguien duda de que, con recursos limitados, todos empiezan a repartir por los que tiene m�s cerca? Hasta PS�nchez est� de acuerdo: ��Robar y repartirse sueldos, rescates, mascarillas? Desde luego, mis ministros, mis secretarios de organizaci�n, mis secuaces y socialistas primero. Esa es mi prioridad nacional�).

No vale la pena repetir aqu� la lista de todo lo que ese hombre ha mentido, degradado, usurpado y corrompido, ni escribir otro art�culo cont�ndolo. Hoy no.

Hoy, mi 23 de abril, mejor buscar el ejemplar del Cancionero que fue de Devoto. Como no pod�a ser de otro modo, el music�logo lo subray�. �Leer, leer, leer; vivir la vida / que otros so�aron. / Leer, leer, leer, el alma olvida / las cosas que pasaron. / Se quedan las que quedan, las ficciones, / las flores de la pluma, / las solas, las humanas creaciones, / el poso de la espuma. / Leer, leer, leer; �ser� lectura / ma�ana tambi�n yo? / �Ser� mi creador, mi criatura? / �Ser� lo que pas�?�.

Cierra uno ese ejemplar y su exlibris nos despide antes de volver a la realidad: �El fruto pasa, el �rbol queda�. Imagina uno lo que don Miguel, tan paradojista, habr�a dicho: ��Pero qu� queda ya del �rbol, si el �rbol se llama Espa�a?�.