A simple vista
No hay ciudad m�s acogedora. Ni mejor puerto refugio. Ni faro m�s destellante. Ni estibadores m�s locos, alegres y leales. Nadie te pide "qu�date un poco m�s con nosotros" como Madrid.

Una imagen de la Gran V�a de Madrid.
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Cuando me falta el aire, cuando necesito salir de mi ensimismamiento, cuando a�oro pasear por la avenida Corrientes de Buenos Aires, zambullirme en el Candem Town londinense o mezclarme en un zoco inagotable y ex�tico, entonces me bajo a Madrid.
Digo que voy a Madrid cuando, en realidad, ya resido en �l.
Digo que viajo a la capital cuando, en verdad, ya vivo en ella desde hace m�s de 40 a�os.
Somos muchos los que vivimos en la ciudad que nos vio nacer y decimos �esta tarde me voy a ir a Madrid�, como si montarse en el 34, atravesar General Ricardos, pasar por Atocha y llegar hasta Cibeles fuera lo mismo que subirse durante un mes al transiberiano.
Somos muchos los que, de vez en cuando, decimos con un orgullo entusiasta que bajamos a Madrid como quien sabe que tiene dos casas: el hogar inamovible de Carabanchel Alto y la morada cambiante del centro; la postal en sepia de los que habitamos sus periferias y la foto a todo color del coraz�n monumental de la ciudad.
Eres de una ciudad cuando te quejas del transporte p�blico, pero -ojo- ense�as los dientes en su defensa si lo critica alguien de fuera. Eres de una ciudad cuando tienes un bar cutre que es la prolongaci�n de tu sal�n y donde puedes dejarle las llaves al camarero. Eres de una ciudad cuando pierdes tu primer paraguas y te empapas al alba por un primer amor.
Por todas esas peque�as cosas somos de Madrid.
Madrid es la mejor ciudad del mundo para ser un reci�n separado, para ser un reci�n abandonado, para ser un reci�n resucitado, para ser un reci�n llegado, para ser un reci�n parido y aparecer con una maletica en la mano en Barajas, Atocha o Chamart�n.
Porque Madrid te da a luz, Madrid te dice lev�ntate y anda.
Madrid es el zamorano que lleva tres d�cadas en la hosteler�a y el universitario de Arizona que ahora mismo acaba de aterrizar. Madrid es nido caliente para las aves de paso y tambi�n es un Ave F�nix de cemento y cristal. Madrid es el ecuatoriano que trabaja 16 horas conduciendo un taxi y el panadero que se levanta a las cuatro de la madrugada para amasar. Madrid es una iglesia abierta las 24 horas lo mismo que un after y un mercadillo con dos bragas a cinco euros.
Dec�a Hemingway: �Solo en Madrid logras destilar la esencia. Ah� es cuando te doler� no ser inmortal, pues caer�s en la cuenta de que cualquier d�a morir�s y ya no podr�s volver a verla�.
As� que abrid bien los ojos, celebrad lo que veis, bendecid este lugar.
No hay ciudad m�s acogedora. Ni corrillos m�s anchos. Ni mejor puerto refugio. Ni faro m�s destellante. Ni estibadores m�s locos, alegres y leales. Nadie te pide qu�date un poco m�s con nosotros como Madrid. Nadie te da las llaves de su casa como Madrid. Nadie te dice todo esto es tuyo, coge lo que quieras, t�mate otra m�s, no te agobies que nos tienes a nosotros, te quedas a dormir en mi casa y punto final.





















