El circo siniestro de la guerra de EEUU e Israel contra Irán está desnudando a 'La Bestia'. No hay marcha atrás.

El presidente de EEUU, Donald Trump.AP
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A esto me refiero. A las maneras bestias de La Bestia. A la bravuconería de un sujeto adornado con toda la maquinaria de guerra. No cabe duda de que es un perdedor y cabecea contra la lógica, contra la diplomacia, contra el derecho, contra el respeto y contra el mundo con la desfachatez del mal salvaje atribulado porque nada es ya lo que él creyó que era. En el tiempo que estuvo en la reserva, expulsado democráticamente de la presidencia de EEUU, la vida no era exactamente mejor pero sí más legible. La política internacional no sonaba por fuera tan estrepitosa y los más desaprensivos (Putin, sin ir más lejos) disimulaban para no parecer el ridículo Goliat que La Bestia es sin mérito alguno. Con él las cosas siempre suceden al revés.
El circo siniestro de la guerra de EEUU e Israel contra Irán está desnudando a La Bestia. No hay marcha atrás. El espectáculo de su incapacidad intelectuales es formidable. En clave bélica, la tangana de Trump contra el régimen de los ayatolás no tiene nada que ver con el régimen de los ayatolás sino con su mercado. Igual en Venezuela contra Maduro. La sensación de estar rodeados de elementos estúpidos es grande en este momento. Sólo hay que ver los vaivenes de cada día en las puestas en escena de sus partes de guerra: sí y no en el mismo mensaje. Y cuando las cosas se le escapan, la amenaza: "Abran el puto Estrecho [de Ormuz], locos bastardos, o vivirán en el Infierno". Y añade un "Alabado sea Alá". No tiene idea de nada. Hay algo en su uso de Twitter como una luz suicida.
En clave nacional, La Bestia puede recordar a Carlos II El Hechizado, un necio insustancial de opinión tambaleante a cada hora. El asunto era lo de menos. Bastaba con que alguien supiera silbarle la melodía oportuna al oído para cambiar de rumbo sin calcular su posición, su fuerza esmirriada ni las consecuencias. Por seguir con la clave nacional, Vox está en ese ajo demenciado: apoya lo que nadie sostiene ya sin avergonzarse. No será raro que al partido ultra le caiga encima su propio cadáver y terminen echando lo acumulado en el contenedor de la esquina. Imagino que vendrán más años malos y nos harán más ciegos, como cantaba Sánchez Ferlosio. A La Bestia le queda cuerda, pero lo normal es que después de este cancán el mundo empiece a operar sin tenerlo demasiado en cuenta, dándole más la espalda que la razón. Qué Show de Truman. Pena de tantos muertos. Y el relato del rescate del militar eyectado, qué. Si su Dios tiene corazón no debe estirar esta plaga de estupidez.




























