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La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, ha comparecido este martes ante la Comisión de Interior del Senado en una sesión marcada por la alta tensión política. Durante su intervención, González ha rechazado de forma categórica las acusaciones de la oposición sobre una supuesta campaña de desprestigio contra la Unidad Central Operativa (UCO), reiterando en múltiples ocasiones un contundente «jamás, nunca» ante cualquier sospecha de irregularidad.
González ha sido tajante al asegurar que no ha participado «jamás, nunca, en ninguna trama contra la UCO, la UDEF o cualquier agente del cuerpo». La directora ha insistido en que su respeto por el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «ha sido siempre absoluto» y que su labor al frente de la institución se ha centrado en fortalecerla mediante más agentes y medios. Frente a las críticas de PP y Vox, la directora ha defendido que siempre ha mantenido un «respeto escrupuloso, total y absoluto al trabajo y buen hacer» de las unidades policiales.
Además, ha querido puntualizar que los informes de la UCO «no son autos», sino que recaban «indicios», lamentando que la oposición dé total veracidad a documentos como la agenda de Leire Díez, tratándola como si fuera «el evangelio». Uno de los puntos más controvertidos de la comparecencia ha sido su relación con la exmilitante del PSOE, Leire Díez. Mercedes González ha admitido haber mantenido encuentros con ella, pero ha negado que se tratara de reuniones de trabajo o conspiraciones.
«No he tenido nunca una reunión con la señora Leire Díez, lo que he hecho ha sido tomarme dos cafés con ella», ha matizado, llegando incluso a precisar en otro momento que en realidad tomó «dos té, porque yo no tomo café». Según su relato, en estas citas «en ningún momento se habló de nada relacionado con el Cuerpo». Asimismo, ha negado haber participado en ninguna campaña de desprestigio «ni influenciada por Leire Díez ni por ninguna otra persona». La directora también ha dado explicaciones sobre las informaciones reservadas abiertas recientemente, aclarando que fueron «acciones preliminares, no procedimientos sancionadores».
Una de ellas tuvo como objetivo determinar el origen de una filtración sobre el caso de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, y se cerró con una simple recomendación. Otra, relativa a supuestas intromisiones del DAO en la UCO, se archivó sin responsabilidades en septiembre de 2025. A pesar de estas explicaciones, el Partido Popular y Vox han urgido a su dimisión inmediata, acusándola de mentir y de vivir en un escenario de «cloaca y corrupción».
Por su parte, el senador de ERC, Joan Josep Queralt, ha arrojado dudas sobre los informes de la Guardia Civil, calificándolos de «informes de inteligencia» que no se basan exclusivamente en hechos. Mercedes González ha concluido su intervención presentándose como víctima de una «jauría» que busca deshumanizarla. «Siempre he tenido, tengo y tendré un comportamiento impecable con la Guardia Civil. Es mi casa, es mi familia», ha sentenciado antes de abandonar la comisión.






















