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El papa León XIV cruzó la mirada con el niño de 7 años y le sostuvo ambas manos mientras los dos se sonreían. Captado por el fotógrafo de Emilio Morenatti de The Associated Press, el momento se convirtió en un instante mágico entre los presentes y luego entre muchas otras personas en todo el mundo.
Por perfecta que fuera la sincronización de la foto de Morenatti, lo que ocurrió después la hizo aún más cautivadora. Su publicación y un mensaje de Morenatti en la red social X desencadenaron una búsqueda de diversas personas en internet para dar con los padres del niño, quienes creían haber presenciado un milagro y, del mismo modo, también intentaban encontrar a Morenatti.
El Papa comparte momentos con personas todo el tiempo, especialmente en viajes al extranjero, pero hubo algo en este caso en particular que conmovió. Esto fue lo que Morenatti, fotógrafo ganador de dos premios Pulitzer, comentó sobre esta foto extraordinaria: "En el fotoperiodismo, una fotografía debería hacer más que documentar un acontecimiento. Debería transmitir una sensación, evocar una emoción y mantener la atención del espectador el tiempo suficiente como para generar un pensamiento, aunque sea sólo por un breve instante".
"Siempre he creído que si una fotografía me conmueve mientras la estoy haciendo, hay muchas probabilidades de que también conmueva a otros. Cuando eso ocurre, la imagen trasciende el simple registro de un momento y adquiere un poder más profundo", añadió.
Cuando Montse Martínez, de 36 años, y su esposo se enteraron por primera vez de la visita de León a la basílica de la Sagrada Familia, sintieron que los astros se alineaban. Tal es su devoción por el arquitecto catalán que diseñó el templo, Antoni Gaudí, que le pusieron su nombre a su recién nacido segundo hijo. Durante nueve días seguidos rezaron ante una imagen de Gaudí —quien está en camino a la posible santidad—, pidiéndole que les concediera entradas para ver al Papa.
Su deseo se cumplió, y estuvieron entre los 40.000 fieles reunidos para la vigilia de oración de León el pasado martes. Un guardia de seguridad se fijó en su bebé y se lo entregó al Papa, quien bendijo al pequeño. Después le llevaron también al hijo mayor de la pareja, Joaquim, de 7 años.
"Estaba tan emocionado que no pudo hablar, sólo sonreía", contó Montse sobre los pocos segundos de Joaquim con el Papa, en una entrevista con AP. Y fue en ese preciso instante cuando Morenatti tomó su foto. Esta foto sólo fue posible porque Morenatti sintió el impulso de buscar un ángulo único.
"Cubrir una visita papal suele ser frustrante para los fotógrafos. Por lo general estamos confinados a posiciones asignadas por los organizadores, con poca libertad para movernos en busca de mejores ángulos", explicó. Sin embargo, en esta ocasión logró pasar el cordón de seguridad y sumarse a una multitud reunida a lo largo de un tramo del recorrido para ver pasar el papamóvil.
"De pie sobre una silla entre la multitud, podía ver el papamóvil acercándose a través de un mar de manos y banderas agitándose. Entonces noté un pequeño hueco frente a mí: una abertura estrecha por la que podría ser posible hacer una fotografía", explicó.
"Mi lente f/2 de 50-150 mm ya estaba con el zoom en su distancia focal máxima y con la mayor apertura posible. Verifiqué rápidamente que ambos rostros estuvieran nítidos y que el encuadre estuviera limpio, con todo colocado ordenadamente debajo del parabrisas del papamóvil. Presioné el disparador durante unos segundos e inmediatamente sentí que tenía la fotografía que había estado buscando", relató. "Me invadió una ola de emoción, seguida de alivio. La imagen que había imaginado por fin estaba allí, a salvo, guardada en mi tarjeta de memoria".
Morenatti no se limitó a publicar la foto para los clientes de AP. También la compartió en X, pidiendo ayuda para encontrar a la familia del niño y poder entregarles una copia impresa. "Los padres tenían que ver esa foto. Necesitaba contarles que me emocioné con su hijo", manifestó Morenatti.
Su publicación se volvió viral, superando el medio millón de visualizaciones y acumulando cientos de comentarios. Incluso la Iglesia católica en Barcelona se sumó, pidiendo —en catalán— que la gente ayudara. Y uno de los periódicos más leídos de la región escribió una nota sobre la búsqueda.
Los padres de Joaquim no estaban al tanto de esta campaña. Pero habían visto la foto de Morenatti en la web de La Vanguardia y comenzaron a intentar localizarlo. Encontraron su nombre con ayuda de ChatGPT y le enviaron un mensaje directo por Instagram. Morenatti respondió y hablaron por teléfono, conmovidos por la rapidez con la que se encontraron.
La familia está encantada de que pronto obtendrá la imagen impresa, que colgarán en su casa, en un pueblo a las afueras de Barcelona.
"No sé exactamente adonde, pero la queremos colocar en un lugar muy especial de la casa", señaló Martínez, y agregó que espera que ayude a sembrar la semilla de la fe en sus cinco hijos. Quizás, dijo, la breve audiencia privada de su hijo con el Papa incluso podría incluirse en el expediente de canonización de Gaudí. "Para nosotros es un milagro de Antoni Gaudí. Es un regalo de Dios, que tiene estos detalles de amor para sus hijos", agregó.
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