

























�Paulino Uzcudun estaba en Sevilla desde el 19 de octubre de 1936. En esas fechas, los jefes territoriales de FE-JONS hab�an urdido un ambicioso proyecto de rescate: liberar a Jos� Antonio Primo de Rivera de la c�rcel de Alicante, donde se encontraba desde junio de 1936 a la espera de juicio, por lo que se tem�a por su vida. A mediados de octubre, Manuel Hedilla y Manuel Aznar presentaron la idea a Franco y este aprob� el plan de salvar al fundador del partido. Acto seguido, en la capital hispalense comenzaron a entrenarse "un centenar de falangistas, seleccionados en diversas provincias" y, tras varias semanas, formaron un comando de asalto, que integr� Uzcudun, para enviarlo a Alicante, asaltar la c�rcel y volver con Primo de Rivera. Pero, cuando estaba ya todo preparado, la misi�n se cancel�. Las filtraciones y descuidos de los miembros del comando contribuyeron a que el proyecto se convirtiera en un secreto a voces y que, por tanto, la informaci�n llegara a los republicanos. El 20 de noviembre, Primo de Rivera era fusilado�.
As� relata David Mota Zurdo, Profesor Titular de Historia Contempor�nea en la Universidad de Valladolid, una de la facetas m�s controvertidas y desconocidas del boxeador Uzcudun, �el primer �dolo deportivo de masas de nuestro pa�s�. Lo hace en la biograf�a El Toro Vasco. Deporte, identidad y violencia en la Espa�a de Paulino Uzcudun (1899-1985) (Editorial Comares).
El Le�ador Vasco fue el primer espa�ol que gan� en el Madison Square Garden de Nueva York, donde lo adoraban. En las d�cadas de 1920 y 1930 se enfrent� a los mejores pesos pesados - Harry Willis, Tom Heeney, Max Schmeling...- en EEUU. En la Guerra Civil, se hizo falangista, para luego convertirse en el modelo de �padre de familia ideal� del franquismo tras casarse y tener cuatro hijos con Isabel Huerta Vera, de la familia de ganaderos de Victoriano de la Serna. Luego cay� en el olvido.
Mota Zurdo analiza su figura a partir de una exhaustiva investigaci�n en archivos nacionales e internacionales, dando luz a lo que hab�a quedado fuera del relato de su vida, como sus negocios con miembros del Tercer Reich o su relaci�n con Rudy de Merode, un colaborador nazi refugiado en Espa�a al que sirvi� de guardaespaldas y con el que teji� una red de contrabando de bienes robados a ciudadanos de origen jud�o. Lo hace sin juzgar al boxeador. �Todos tenemos prejuicios, pero el historiador debe deshacerse de ellos y centrarse en lo que dicen las fuentes. Y en este caso son bastante claras�, afirma.

Uzcudun y Primo Carnera se enfrentan en Roma en 1933, ante 65.000 espectadores, uno de ellos Mussolini.EFE
Paulino Uzcudun naci� el 3 de mayo de 1899 en R�gil (hoy Errezil), un pueblo de la Guip�zcoa rural. Hijo peque�o de una familia de labradores, hizo de todo para no pasar hambre: fue aizkolari (le�ador), alba�il y operario en una f�brica de embutidos. Pero a los 23 a�os, tras hacer el servicio militar, lo dej� todo para hacerse boxeador. Se mud� a Francia para prepararse y sus entrenadores descubrieron r�pidamente que era �un portento�.
En 1924 ya era campe�n de Espa�a de los pesos pesados - �de peso fuerte�, se dec�a-. Dos a�os despu�s, lo era de Europa tras vencer a Erminio Spalla. �Es entonces cuando le surge la posibilidad de hacer Las Am�ricas y no lo duda. Tiene la posibilidad de cambiar su vida, su estatus y lo hace�, recuerda su bi�grafo. El reci�n llegado a EEUU ten�a la cara plana como un adoqu�n y un esqueleto ancho y le�oso. Pero encajaba como nadie. Manuel V�zquez Montalb�n destacar�a que aguant� �las palizas m�s terribles de la historia del boxeo�. Era �un encajador de excepci�n, prodigio de valor y tozudez�, sin t�tulos oficiales pero �con un gran cr�dito mundial de bravura�. El mismo cr�dito que le granjear�a amistades como la de Al Capone, el enemigo p�blico n�mero uno del pa�s.
Uzcudun confesar�a a Manuel Alc�ntara, cronista de boxeo de Marca, que el rey del hampa de Chicago �era el tipo m�s simp�tico que hab�a conocido en su vida�. Y lo hac�a ense�ando �una foto en la que aparec�a cogido del brazo armado del insigne mafioso�.
Mota Zurdo, especialista en servicios de inteligencia, nacionalismos, terrorismo, cultura popular y deporte, no encontr� la foto, aunque se hace eco de ella y de recortes de prensa en los que se habla delas aventuras del vasco con actrices y vedettes como Perlita Greco o Tina de Jarque. �En la novela Golpes de gracia de Joxemari Iturralde se cuenta que Uzcudun ten�a un affaire con Clara Bow mientras ella estaba con Clark Gable o alg�n otro actor del momento. No he tenido pruebas de que fuera real, lo cual no quiere que no pueda llegar a ser cierto�, matiza.

Uzcudun en el campo de f�tbol de Atocha, en 1924.Ricardo Mart�nFototeca de la Fundaci�n Kutxa
Lo que s� encontr� el historiador fue a una dictadura, la de Primo de Rivera, que aprovech� la fama mundial de Uzcudun para convertirlo en el s�mbolo de la masculinidad, regeneraci�n racial y la disciplina, dando lugar a �una dicotom�a� que se convirti� en el mayor conflicto vital del boxeador. �Junto a la dictadura de Primo de Rivera y su prensa af�n, quien m�s explota su figura es el nacionalismo vasco moderado y radical, a trav�s de cabeceras como Euskadi o Aberri. Buscan apoderarse de su figura para evidenciar cu�n valiente y vigorosa es la raza vasca, lo que hila perfectamente con la teor�a sabiniana en una �poca en la que el tema racial est� muy presente�.
En 1935 Uzcudun estuvo implicado, junto a sus contactos pol�ticos y empresariales derechistas, en un esc�ndalo de corrupci�n con las m�quinas del Straperlo. Fue juzgado, pero el estallido del Golpe de Estado del 18 de julio interrumpi� el proceso. �En esos meses se acerc� a la extrema derecha, aline�ndose con Falange. Pero en 1936 mucha gente de la UGT, como Manuel Gabarain, sab�a qui�n era y sus v�nculos pol�ticos y no le hicieron nada. Gabarain lo vio en la playa de la Concha y dijo �aunque todos sab�amos que era fascista, nadie le molest�. Muchas veces los blancos y negros de pel�culas, literatura y discursos pol�ticos no eran tan evidentes en ese momento�.
A Uzcudun le ayuda a huir durante la contienda el PNV. �La Junta de Defensa de Guip�zcoa est� controlada por izquierda y �l representaba todo aquello que aborrec�an las clases trabajadoras. Era una persona de origen humilde que se codeaba con la aristocracia del momento�, recuerda Mota Zurdo. El ataque no tarda en mutar de dial�ctico a personal. El PNV nota su ambivalencia y le obligan a significarse, a decidir si se siente �m�s vasco o m�s espa�ol�. ��l dice "me crie en un pueblo en el que la principal fuerza era el carlismo". Y el carlismo y la monarqu�a ten�an mucho m�s v�nculo con la derecha espa�ola que con la vasca, que se estaba gestando�.
Su decisi�n condicionar�a el resto de su vida. Mientras C�sar Gonz�lez-Ruano destacaba que el boxeador s�lo profesaba tres devociones -�el hacha, el front�n y la Iglesia Cat�lica�- el bando republicano deslizaba que entrenaba con un saco lleno de huesos de fusilados. A�os despu�s, Francisco Umbral ir�a m�s all�, afirmando que visitaba las c�rceles para usar a los presos rojos como esp�rrines antes de ser ejecutado. Ninguna de las dos historias ha sido verificada.

Uzcudun junto a otros falangistas, en 1936 en San Sebasti�nFoto Mar�nFototeca de la Fundaci�n Kutxa
�La Espa�a republicana del exilio demoniza su figura. Y su relaci�n posterior con el Tercer Reich rodear�an a Uzcudun de elementos imperdonables para a ciertos colectivos�, afirma el historiador. Tras retirarse y convertirse en instrumento de la propaganda franquista, el tambi�n conocido como El Le�n de los Pirineos sufri� el olvido institucional. Se sent�a �un incomprendido� que no se ajustaba al discurso de una Espa�a tardofranquista que nunca le entreg� su ansiada a Medalla al M�rito Deportivo. Lo har�a el gobierno de Su�rez en 1979, cuando el boxeador, con una enfermedad neurodegenerativa, apenas recordaba qui�n hab�a sido.
Hoy, Uzcudun est� en el callejero de Navalmoral de la Mata y Fuengirola, pero no en su R�gil-Ezerril natal, donde pocos lo recuerdan. No hay ning�n monumento en su honor, salvo una placa en la fachada de su caser�o natal, reconvertido en un alojamiento de turismo rural. �Parece que se le ha aplicado damnatio memoriae, fruto de su conexi�n con el falangismo y el franquismo. De ser as�, se estar�a condenando la memoria de un boxeador que ya era un mito antes de estar supuestamente implicado en acciones de represi�n y tortura�, afirma Mota Zurdo.
Uzcudun falleci� el 4 de julio de 1985 en Torrelaguna, Madrid. Pero en los obituarios, se destac� otra fecha y lugar como el principio de su fin: el 13 de diciembre de 1935 en el Madison Square Garden. Esa noche, El Toro Vasco se enfrent� a Joe Louis, El Bombardero de Detroit. Los presentimientos no eran buenos. Antes del combate, el Heraldo de Madrid ya centraba el inter�s del combate �en si Paulino dejar� de ser el hombre nunca derribado o caer� por vez primera�. Fue prof�tico. Uzcudun recibi� �el golpe m�s violento que nunca haya sido visto sobre un ring� en palabras de John Cullen Murphy, dibujante de Big Ben Bolt, la tira de prensa dedicada al boxeo. El �nico boxeador de pesos pesados �nunca noqueado�, cay� derrotado por KO.
Uzcudun intent� la revancha contra Louis de todas las maneras. En 1946, solicit� �un visado para visitar EEUU� en la embajada de Madrid. Ten�a un permiso policial y el aval de Valent�n Aguirre, presidente del Centro Vasco de Nueva York, quien pagar�a su viaje y estancia. Pero la petici�n fue interceptada por el agente del FBI Fran G. Siscoe, que no tard� en escribir un informe a su director, J. E. Hoover, inform�ndole de que Uzcudun hab�a estado relacionado con organizaciones nazis durante la II Guerra Mundial. Recomendaba desestimar el visado y vigilarlo. El Toro Vasco tuvo que colgar los guantes sin su ansiada revancha. Y no volvi� a salir nunca del pa�s.
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