























Humeante como un onsen, las aguas termales japonesas. Así es el escenario que rodea al Lago Toya, una impresionante caldera de 10 kilómetros de diámetro circundada de volcanes activos en Hokkaido, uno de los destinos naturales más espectaculares de Japón. De todos ellos, la estrella indiscutible es el colérico monte Usu, al sur, que en los últimos 100 años ha entrado en erupción nada menos que cuatro veces, la última en el 2000. Esta rabiosa actividad y el paisaje que le rodea le valieron su designación como Geoparque de la Unesco en 2015.
A sus pies, un centro de visitantes expone tanto la ciencia como la historia del lugar. Porque hay un detalle muy curioso en el ardiente currículo del Usu: su penúltima erupción, entre 1943 y 1945, resultó en el nacimiento de un nuevo volcán a su lado, el Showa Shinzan, que hoy alcanza los 400 metros de altura y sigue desprendiendo vapores sulfurosos. Justo debajo, una escultura recuerda la figura de Masao Mimatsu (1888-1977), un cartero local y aficionado vulcanólogo.

Estatua dedicada al cartero Masao Mimatsu y, en frente, el rojizo volcán Showa Shinzan.M.GONZÁLEZ-HONTORIA
Mimatsu, siempre atento a los cambios de la naturaleza, había visto como aquellas burbujas que surgían del lago Toya convertían este rincón de la isla en un nuevo destino termal. Pero lo que ocurrió justo al final del 43 fue más impactante. Una serie de explosiones comenzó a sacudir violentamente los campos de trigo frente a su ventana: una actividad volcánica incesante que se prolongaría durante cerca de veinte meses. "En ese tiempo, Mimatsu ideó un preciso sistema de medición con hilos de pescar que, tendidos horizontalmente, le permitió registrar cómo iba creciendo la nueva montaña", cuenta Rie Egawa, guía certificada de Hokkaido. Años más tarde, el llamado Diagrama de Mimatsu sería reconocido por expertos vulcanólogos. Pero lo más sorprendente es que "Mimatsu llegó incluso a comprar el Showa Shinzan con sus propios ahorros para estudiarlo más a fondo". Así, el cartero se convirtió en el "único propietario de un volcán activo en el mundo".

El teleférico hacia el volcán activo monte Usu, con el lago Toya al fondo.M.GONZÁLEZ-HONTORIA

El viaje en la cabina dura unos 6 minutos. Las vistas son un espectáculo.M. GONZÁLEZ-HONTORIA
Para el visitante, además de esta fascinante historia de amor geológico, el Monte Usu reserva un aliciente más: un flamante teleférico que en apenas 6 minutos permite ascender a la cumbre. Es fácil que, allá arriba, las emociones vuelvan a dispararse. Desde una plataforma se divisa el lago Toya en todo su esplendor y, en un día despejado, también el monte Yotei, la cumbre más icónica de la isla, conocida como el monte Fuji de Hokkaido. Una auténtica maravilla. Dan ganas de quedarse mirando durante horas. Hay quien se toma un café en una pequeña cafetería en lo alto, donde el viento suele soplar con fuerza.
Y aún hay más. Siguiendo a pie un sendero, se alcanza una segunda plataforma suspendida sobre el cráter del volcán y, al levantar la vista, aparecen las oscuras aguas del océano Pacífico. Todo el espíritu de Hokkaido, la última frontera, de Japón de un solo vistazo.
Acercarse demasiado al Showa Shinzan está prohibido, por razones obvias. Sin embargo, el geoparque está surcado por senderos que atraen a numerosos visitantes para practicar ciclismo o realizar caminatas. Siempre conviene hacerlo acompañado de un guía certificado, como Egawa, porque es precisamente esa coexistencia de la naturaleza con la comunidad que vive a la sombra de tantos volcanes lo que hace aún más interesante este rincón de Japón. De hecho, una de las visitas recomendadas incluye varios edificios destruidos por las sucesivas erupciones del Usu. Uno de ellos es un colegio que se conserva tal y como lo dejó el volcán. "Es una forma de recordar a la gente los peligros que entraña esta naturaleza", explica Egawa.

Uno de los miradores en la cumbre del volcán Usu.M. GONZÁLEZ-HONTORIA

Uno de los paseos que unen los diferentes puntos panorámicos del geoparque.M. GONZÁLEZ-HONTORIA
Después de tanta actividad física, el volcán Usu abre inevitablemente el apetito. Por suerte, estamos en Hokkaido, donde casi cualquier elección gastronómica se convierte en una experiencia memorable. Es cierto que cada lugar tiene su especialidad y, aquí, a orillas del lago Toya, el plato de obligado cumplimiento es la sopa de curry: un caldo intenso y aromático, bien surtido de carne, marisco y verduras, y con un generoso nivel de picante.
Merece la pena acercarse al restaurante Soup Curry HLAHAL, cuyas mesas se asoman directamente al lago. Trabajan con verduras de temporada de Hokkaido e incorporan variaciones según la estación, un broche perfecto para culminar la visita a este paisaje volcánico.

La famosa sopa de curry de Hokkaido.M. GONZÁLEZ-HONTORIA
Cómo llegar. Hokkaido cuenta con varios aeropuertos con vuelos directos desde Tokio: el de Asahikawa, en el centro de la isla, y el de New Chitose, más cerca de Sapporo. La manera más sencilla de acceder a la zona de los montes Usu y Showa-Shinzan es en coche: a dos horas de Sapporo o a una hora y media del aeropuerto New Chitose.
Dónde dormir. En Sapporo: Monterey Edelhof Sapporo. Céntrico y moderno. Al lado del parque Odori y la Sapporo TV Tower. En Jozankei: Jozankei View Hotel. Complejo con aguas termales en el pueblo balneario homónimo. En Noboribetsu: Noboribetsu Grand Hotel con un onsen con aguas interiores y exteriores muy recomendable.
Más información. En la página de la Oficina de Turismo de Japón: www.japan.travel/es/es
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