Un oasis urbano de gran belleza
Rodea un museo que fue la casa-taller de uno de los pintores más importantes de la historia de España

El bonito jardín de Madrid.
Actualizado
Madrid tiene lugares que sorprenden porque precisamente no parecen Madrid. Uno de ellos se encuentra en pleno centro de la ciudad, entre el tráfico, el ruido y el ritmo acelerado, y podría confundirse con un patio andaluz de Sevilla o con un jardín íntimo de Granada.
Hablamos del jardín del Museo Sorolla. Se ubica en el Paseo del General Martínez Campos, justo al lado del Paseo de la Castellana, y es un auténtico remanso de paz en medio del bullicio de la capital.
El jardín del Museo Sorolla es de los más bonitos de Madrid
El jardín fue diseñado por el propio Joaquín Sorolla como parte de su casa-taller y es una obra de arte en sí mismo. No se trata de un parque monumental ni un espacio paisajístico desbordante, sino un rincón muy íntimo y humano.
El agua es uno de los elementos protagonistas. Su sonido acompaña la visita y marca el ritmo del paseo, casi como si el tiempo bajara la velocidad al cruzar sus caminos de ladrillo. Las paredes blancas, los azulejos de colores y la geometría del espacio hacen que cada rincón parezca pensado para ser contemplado con calma.
El jardín se divide en tres espacios. "El primero, inspirado en el Jardín de Troya del Alcázar de Sevilla, está centrado en una fuente antigua de mármol y tiene como fondo el pórtico por donde se entraba a la casa de Sorolla", explican desde el Ministerio de Cultura.
El segundo se inspira en el Generalife granadino y es de estilo neoárabe, mientras que el tercero tiene un estanque presidido por la Fuente de las confidencias y una agradable pérgola. En ella solía sentarse Sorolla con su familia. Además, el pintor captó su jardín en varios de sus cuadros.
Un refugio de paz con mucho arte en pleno centro de la capital
Más allá de su belleza, este jardín funciona como un refugio inesperado en pleno corazón de la ciudad. Y es que el ambiente cambia por completo al cruzar su entrada.
Además del jardín, el palacete que alberga el Museo Sorolla también merece una visita. Fue construido en 1911 bajo la dirección del arquitecto Enrique María Repullés, que materializó los deseos del artista valenciano de crear un espacio que fusionase su área de trabajo y su vivienda. Allí residió junto a su mujer, Clotilde García del Castillo, y sus tres hijos.
La casa se convirtió en museo en 1932 y es monumento histórico-artístico nacional desde 1962. Alberga obras del propio Sorolla y otros artistas, objetos personales y cosas que coleccionó a lo largo de su vida. Además, también se realizan exposiciones temporales.
En una ciudad que rara vez se detiene, el Museo Sorolla y su jardín nos recuerdan que todavía existen lugares donde el tiempo parece ir más despacio.























