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Una gran acampada ilegal de personas sin hogar en el cora...
María Santam · 2026-04-25 · via Portada // elmundo

La Casa de Campo, uno de los espacios naturales m�s emblem�ticos de Madrid, se ha convertido en las �ltimas semanas en escenario de un asentamiento creciente de personas sin hogar. La presencia puntual de alguna tienda de campa�a en la zona cercana a la Polic�a Ecol�gica y la avenida de Portugal ha ido creciendo para preocupaci�n de vecinos y trabajadores del parque por el impacto ambiental, la suciedad y la sensaci�n de inseguridad.

Se estima que alrededor de 40 personas viven en diferentes enclaves de este recinto declarado como Bien de Inter�s Cultural (BIC), con zonas especialmente concentradas cerca de la fuente de Las Estrellas y en �reas pr�ximas a las vallas perimetrales del paseo del Embarcadero y el Mirador de la Huerta de la Partida. Est�n diseminadas en un radio de m�s de un kil�metro: unas a la vista y otras ocultas entre los arbustos.

Una de las casas cerca de la fuente de La Estrella en Casa de Campo

Una de las casas cerca de la fuente de La Estrella en Casa de CampoJavier Barbancho

Este crecimiento ha sido descrito por vecinos como un claro efecto llamada. Personas que antes dorm�an en otras zonas de la ciudad o que han estado alojadas en albergues durante la Campa�a municipal del Fr�o han ido traslad�ndose a este enclave verde, atra�das por su relativa discreci�n, el acceso a recursos cercanos y la posibilidad de asentarse sin una intervenci�n inmediata. "Cada d�a tenemos m�s y esto ya es insostenible", se queja un vecino de la zona que ya ni siquiera puede pasear con su perro por algunos caminos donde se han instalado incluso chamizos de madera.

Parad�jicamente, el asentamiento se ubica muy cerca de varios servicios municipales y sociales. En las inmediaciones se encuentran centros dedicados a los equipos de calle de la concejal�a de Pol�ticas Sociales, voluntarios de Cruz Roja, dependencias de los agentes de Movilidad y el centro que gestiona las colonias felinas.

Trabajadores de este �ltimo espacio explican que algunos de los ocupantes de las tiendas se acercan ocasionalmente para pedir permiso para cargar sus tel�fonos m�viles. Aseguran que, en general, "no son problem�ticos", lo que a�ade matices a una situaci�n compleja donde conviven vulnerabilidad social y la preocupaci�n vecinal.

El conjunto de tiendas de campa�a que componen una de las zonas donde viven las personas sin hogar.

El conjunto de tiendas de campa�a que componen una de las zonas donde viven las personas sin hogar.Javier Barbancho

A pesar de esa coexistencia relativamente pac�fica en algunos casos, el impacto sobre el entorno es evidente. Restos de basura, acumulaci�n de enseres y residuos, como papel higi�nico o material sanitario usado, forman parte del paisaje en determinadas zonas del parque.

Adem�s, los vecinos alertan del uso de hornillos para cocinar entre la vegetaci�n, lo que supone un riesgo real de incendio en un espacio forestal protegido. La degradaci�n del entorno natural es una de las principales quejas de los habituales de la zona, junto con la sensaci�n de abandono institucional.

El propio personal del parque ha observado situaciones llamativas, como la conexi�n ilegal a la red el�ctrica de farolas para alimentar dispositivos como c�maras de vigilancia instaladas en las tiendas. Este tipo de pr�cticas evidencia cierto grado de organizaci�n en el asentamiento. "Aqu� en febrero hab�a una tienda y ahora hay 30", dice un jardinero forestal que pertenece a la empresa Ortiz y Martinsa, subcontratada por el Consistorio. "Yo te puedo decir que hay robos, que no respetan nada y que tiran bolsas llenas de ropa y objetos que les dan", se lamenta.

Una de las encargadas de la limpieza de la zona de Casa de Campo recogiendo una tienda de campa�a abandonada.

Una de las encargadas de la limpieza de la zona de Casa de Campo recogiendo una tienda de campa�a abandonada.

La percepci�n de inseguridad ha modificado los h�bitos de muchos vecinos del entorno. Algunos aseguran haber dejado de pasear por determinadas �reas de la Casa de Campo, especialmente en las cercan�as de los asentamientos.

Trabajadores de limpieza tambi�n denuncian dificultades en su labor diaria. Seg�n estos empleados, en ocasiones deben esperar antes de retirar objetos por temor a denuncias, y relatan episodios de tensi�n con algunas de las personas asentadas.

Sin embargo, no todos los testimonios son negativos. Algunos usuarios habituales consideran que, en general, las personas que viven all� son tranquilas, aunque reconocen que su presencia genera inquietud. M�s all� del conflicto, el asentamiento est� formado por historias individuales marcadas por la precariedad. Entre los residentes hay j�venes migrantes, personas sin recursos y casos diversos de exclusi�n social.

Uno de los j�venes que vive en las tiendas de campa�a no revela su nombre ni quiere ser grabado, aunque s� cuenta su historia. Tiene tan solo 21 a�os y viene de Marruecos. Lleva en Espa�a siete meses y tan solo una semana en su nuevo hogar: la Casa de Campo. Relata que puede comer gracias a distintas asociaciones y que solo tiene una tienda que compr� en Decathlon para resguardarse, aunque tiene que tener cuidado porque hace nada uno de sus vecinos le rob� lo poco que tiene. Entre quienes conviven en el asentamiento est� tambi�n la historia de un matrimonio que no quiso hablar, pero que, al salir de su tienda explic� que se marchaban a trabajar.

Uno de los 'vecinos' del campamento de Casa de Campo.

Uno de los 'vecinos' del campamento de Casa de Campo.Javier Barbancho

Otro de los acampados es italiano. Naci� en N�poles y hace cerca de un a�o se subi� a un tren direcci�n Madrid. Lleva un par de d�as viviendo en una tienda de campa�a que le han prestado unos amigos, que tambi�n viven en el parque. Antes acampaba por otra zona en el centro, pero cuando unos conocidos le hablaron del enclave verde no dud� en cambiarse de lugar. El hombre ense�a que tiene papeles a todos los que se le acercan y al hablar del tr�mite de la regularizaci�n extraordinaria relata que se ha presentado para poder empezar a trabajar.

Varios de estos acampados se�alan que a alguno de ellos les han indicado que el pr�ximo jueves d�a 30 podr�an ser desalojados de la zona, aunque oficialmente nadie les ha comunicado nada.

Desde el Ayuntamiento aseguran que a muchas de estas personas se les ha dado ayudas y se les ha activado sin �xito el protocolo para personas sin hogar. Sin embargo, en cuanto se van son otros indigentes los que ocupan su espacio.

Desde la Plataforma Salvemos la Casa de Campo tambi�n han expresado sus quejas por las tiendas de campa�a desplegadas y piden soluciones sociales de fondo. Alberto S�nchez, presidente de la Asociaci�n Vecinal Manzanares-Casa de Campo, asegura que en la zona no han aumentado los robos o hurtos achacables a sin techo, pero s� existe un problema de limpieza: "Hemos pedido ba�os p�blicos y que se asignen m�s recursos de limpieza para el barrio, pero se nos ha rechazado. Tambi�n solicitamos en el distrito una mesa de seguimiento sobre el sinhogarismo y fue denegada".

La basura acumulada tras d�as de asentamientos.

La basura acumulada tras d�as de asentamientos.Javier Barbancho

Algunos vecinos tambi�n tienen con los acampados peque�os gestos de deferencia, como facilitar agua o interactuar de forma amable, que contribuyen a mantener cierta estabilidad en la zona. No obstante, incluso quienes apuestan por esta convivencia reconocen que la suciedad y el deterioro del entorno son problemas cada vez m�s dif�ciles de ignorar.