El ardor de estómago afecta a 4 de cada 10 españoles. Lejos de ser un problema banal, puede desencadenar enfermedades como el cáncer

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El ardor de estómago o reflujo afecta, al menos una vez al mes, a 4 de cada 10 españoles. Un problema de salud muy frecuente que tendemos a banalizar y a solucionar con un antiácido de venta libre en farmacias, pero que puede llegar incluso a provocar cáncer de esófago si no le prestamos la debida atención.
¿Por qué siento como si me quemaran por dentro?
Porque realmente algo se está quemando, aunque no haya fuego, y por eso sentimos dolor o quemazón en la garganta o en el pecho.
Dentro de nuestro estómago hay una serie de ácidos gástricos que son necesarios para poder romper las proteínas, hidratos de carbono o las grasas de los alimentos y comenzar así el proceso de la digestión. Pero el problema aparece cuando esos ácidos se escapan del estómago y suben por el esófago hacia nuestra garganta. Mientras permanecen en su sitio no hay ningún problema, ya que el revestimiento interno del estómago está perfectamente preparado para soportar ese pH tan ácido, pero no así la mucosa que recubre el esófago que sufre una quemadura real cada vez que los ácidos gástricos suben hacia ella.
¿Por qué escapa ese ácido hacia el esófago?
Entre el esófago y el estómago tenemos un anillo muscular, un esfínter, que se abre para dejar paso a los alimentos y luego vuelve a cerrar. Es la puerta de paso hacia el estómago. Pero cuando esa puerta no cierra bien o se abre cuando no debe, los ácidos gástricos suben y queman.
Los motivos por los que esto ocurre pueden ser muchos y muy diferentes, por lo que hay que estudiar cada caso de manera individual. Desde haber comido demasiado hasta la hernia de hiato, pasando por el embarazo, consumo de alcohol o tabaco, infección por Helicobacter Pilory, un vaciado gástrico lento...
¿Qué consecuencias puede tener a largo plazo?
Sufrir acidez muy de vez en cuando, ese día que comimos demasiado o que probamos un alimento que no nos sentó demasiado bien, no tiene que ser algo preocupante. El problema real aparece cuando la acidez está presente de forma frecuente, y es que puede conducir a una afección conocida como esófago de Barret, que es un precursor del cáncer de esófago.
¿Puedo tomar antiácidos?
Sí, los antiácidos funcionan y son una buena solución, pero siempre que se trate de algo puntual. Es decir, para esos casos de reflujo que se presentan esporádicamente, pero no para un problema persistente ya que estamos poniendo parches a un problema mayor que debemos solucionar.
No es necesaria receta médica para adquirirlos, son de venta libre, y tenemos opciones como el almagato o los alginatos. El primero crea una película que reviste y protege la mucosa, mientras que los segundos forman una barrera viscosa en la parte superior del estómago que impide que los ácidos suban.
Estoy embarazada y tengo acidez, ¿desaparecerá al nacer el niño?
Lo habitual es que sí. Y es que durante el embarazo las mujeres tienen dos factores predisponentes a sufrir acidez estomacal. Por un lado tenemos al bebé, que va creciendo y ocupando cada vez más espacio por lo que acaba ejerciendo una gran presión sobre el estómago, lo que provoca que ese esfínter ceda y se abra. Y por otro lado tenemos el efecto de una hormona muy presente en el embarazo, la progesterona, que también va a favorecer la relajación de ese anillo muscular que separa el esófago del estómago.
¿El estrés empeora la acidez?
Sí, es cierto que el estrés prolongado incrementa la producción de ácido, además de relajar el esfínter que separa el esófago del estómago.


















