























De repente, tres palabras lo cambian todo en los ni�os: "�rase una vez". Los torsos se inclinan hacia adelante, los m�sculos se relajan, las pulsaciones bajan y la ilusi�n se dibuja en los rostros. O�dos atentos y miradas expectantes ante lo que est� por suceder. "Estamos acostumbrados a que nos digan que los cuentos sirven para dormir, pero tambi�n sirven para despertar", cuenta -y nunca mejor dicho- el narrador oral Momi Ogalla al describir la atm�sfera que se crea antes de que comience un relato. "Es un espacio �nico que abre un abanico maravilloso para la creaci�n".
Captar la atenci�n de la infancia en la era tecnol�gica tiene m�rito. Pocos, como un buen contador de historias, presumen de ese poder. "Narrar y leer cuentos es para m� toda una revoluci�n. Es una resistencia a la pantalla, a la inmediatez, a no ser capaces de prestar atenci�n a algo largo, detallado y despacio", expone Paloma Balandis, narradora y pedagoga experta en infancia.
Los cuentacuentos pueden ser la puerta de entrada al universo de los libros. �A qui�n no le gusta que le cuenten una historia? En la infancia, con la imaginaci�n intacta, todav�a m�s. A trav�s de la voz, el silencio, el gesto y la mirada, un narrador es capaz de convertir lo escrito en una experiencia compartida y emocionante. En ese encuentro, los peque�os no s�lo escuchan una historia, sino que la viven mediante su capacidad inventiva. "La curiosidad y el entusiasmo propios de la infancia crecen sustancialmente cuando nos cuentan una historia", asegura la narradora Victoria Siedlecki, directora de la Escuela de Cuentacuentos.

'Momi' Ogalla, narrador oral y experto en teatro social, durante uno de sus encuentros, repletos de historias, con p�blico infantil.El Mundo
"Escuchar cuentos es la puerta amorosa a ese mundo lleno de posibilidades que es la literatura. Nos prepara para ir con ganas, confianza y seguridad a ese encuentro con el libro", subraya Victoria. Con esta premisa coincide Pep Bruno, cuentacuentos y escritor de literatura infantil. "La narraci�n oral despierta y fomenta el gusto por las historias y muscula la capacidad de ver en nuestra cabeza la pel�cula de lo que nos cuentan". Este cuentista, de hecho, recuerda que "el resurgir de la narraci�n oral contempor�nea tiene que ver con que ha sido considerada por los expertos como una de las actividades estrella de animaci�n a la lectura".
Momi Ogalla, tambi�n experto en teatro social, ha confirmado el efecto de su narraci�n de forma inmediata: "Cuando haces una sesi�n de cuentos, al terminar, esas criaturas van a la biblioteca y buscan libros". Aunque no siempre ese gusto se desarrolla autom�ticamente. "Nunca se sabe cu�ndo esa semilla va a brotar", aclara. Como ejemplo se pone a �l mismo, en su versi�n (m�s) infantil. "De ni�o, un profesor nos puso Tiempos modernos, de Chaplin. A m� me llam� la atenci�n esa forma de contar. Yo no sab�a que esa iba a ser la semilla para que yo, m�s tarde, me dedicara a las artes esc�nicas".
"Escuchar cuentos enriquece el vocabulario, fomenta la escucha atenta, cultiva el imaginario y despierta la curiosidad"
Pep Bruno, escritor de literatura infantil y cuentacuentos.
Sin embargo, como se�ala Paloma, �hay ni�os y ni�as que no est�n c�modos en esa escucha, a los que no les apetece leer o que se sienten m�s c�modos escuchando que leyendo�. En esos casos, la pedagoga explica que "la clave para que la lectura sea algo amable es que no sea obligatoria", ya que la imposici�n deriva en rechazo.
Seg�n el Bar�metro de h�bitos de lectura y compra de libros de 2024, el 82,5 % de los ni�os de seis a nueve a�os lee en su tiempo libre. No obstante, entre los 10 y 12 a�os empieza en muchos un descenso en el h�bito lector. Pilar Serrano, profesora, narradora y escritora de literatura infantil, lo ha comprobado en clase. "En sexto de primaria, a los 12 a�os, perdemos muchos lectores", lamenta "Curiosamente, una forma de recuperarlos es con la narraci�n oral". Y as� lo ha constatado como responsable del fomento de la lectura en el colegio en el que trabaja. "Esto del amor por la lectura se nos apaga a veces, pero hay chispas con las que se recupera". Un buen cuentista tiene esa capacidad.

Pilar Serrano, narradora, profesora y escritora de literatura infantil, en una sesi�n de cuentacuentos con sus alumnos.El Mundo
Los cuentacuentos triunfan entre el p�blico infantil porque se desarrollan en un escenario donde los m�s peque�os son tomados en serio. "El ni�o siente que se abre un espacio pensado para la infancia, donde �l importa", ahonda Paloma. "Cuando aparece alguien y dice: '�rase una vez', los ni�os se sienten vistos, escuchados y saben que van a disfrutar... Es la oportunidad de vivir un mont�n de aventuras, de ponerse en la situaci�n de diferentes personajes y de ver c�mo resuelven sus conflictos".
La narraci�n oral logra amplificar lo escrito. "La oralidad viene a sumar dimensiones a la lectura, nos convoca a un encuentro no s�lo con la historia, sino con quien la cuenta, con su voz, sus formas, su punto de vista, su mundo emocional, y tambi�n con el de las personas que nos rodean y forman parte del encuentro", seg�n describe la directora de la Escuela de Cuentacuentos. "Quien cuenta te est� mirando a los ojos. Mirar al otro es tenerlo en cuenta, hacerlo part�cipe de lo que est� sucediendo, interpelarlo directamente... y tambi�n es atender a sus respuestas ante la narraci�n. La narraci�n oral no es un mon�logo, es una suerte de di�logo entre quien cuenta y quien escucha", sintetiza Pep Bruno.
"La oralidad viene a sumar dimensiones a la lectura, nos convoca a un encuentro no s�lo con la historia, sino con quien la cuenta"
Victoria Siedlecki, directora de la Escuela de Cuentacuentos.
Pilar equipara la oralidad con "hacer magia". "Un narrador aporta m�sica, ritmo, movimiento, juego, folclore" y, sobre todo, "la pasi�n con la que describen los silencios, las pausas�. Todo esto "le pone vida, sentimiento y emoci�n al relato. Puede hacer que, en una misma sesi�n, r�as hasta que te duela la tripa y que incluso llores". Por si fuera poco, esta docente y escritora asevera que "la narraci�n oral hace que te enamores del lenguaje". Con la palabra como veh�culo, "a trav�s de las descripciones del narrador, puedes atravesar mundos y entrar a un imaginario que para ti era desconocido".
Pocas actividades hay tan milenarias como la de escuchar o contar cuentos. "La evoluci�n de la especie humana ha ido en paralelo a la evoluci�n del lenguaje, y en ese proceso ha habido un protagonista indiscutible: las historias contadas", en palabras de Pep Bruno. A lo largo de los a�os, seg�n explica este narrador y escritor, se ha constatado que "escuchar cuentos muscula las estructuras narrativas (fundamentales para la memoria y el aprendizaje), enriquece el vocabulario (ampl�a el mundo), fomenta la escucha atenta, cultiva el imaginario y la creatividad y despierta la curiosidad y el asombro".

Paloma Balandis, narradora y pedagoga experta en infancia.El Mundo
Para Victoria, "nunca nada sustituir� ese rito ancestral y siempre necesario, que fue, es y ser� un acto lleno de poder y significado". El intercambio de historias fascinantes que se da en una sesi�n de cuentacuentos brinda la posibilidad de volver a la infancia. "Cada vez que contamos con p�blico infantil, adem�s de contarles a las criaturas, que son nuestro p�blico y nuestra absoluta prioridad, tambi�n volvemos a contar a la ni�a o al ni�o que seguimos siendo".
La narraci�n oral no est� destinada exclusivamente para los peque�os que a�n no saben leer. "No porque tu hijo o hija sepa leer quiere decir que ya nunca m�s se le puede leer en alto. Leer es un acto de amor, igual que la narraci�n oral", expresa Paloma. Todos estos contadores de historias invitan a grandes y peque�os a dejarse atrapar por un relato bien contado, con emoci�n. "Decimos: '�rase una vez', y la infancia se prepara para creer en la magia. Decimos: '�rase una vez', y el mundo es un lugar habitable. Decimos: '�rase una vez', y la vida se despliega luminosa y llena de posibilidades", finaliza Victoria. Color�n colorado, este cuento se ha acabado.
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