


























JB/LOC
Actualizado
Eric Clapton (81) est� estos d�as por Espa�a con su �ltima gira y ya ha tenido su primer incidente. Durante su concierto en el Movistar Arena de Madrid ayer jueves 7 de mayo, una persona del p�blico le lanz� al artista un vinilo que impact� en �l de forma violenta. Raz�n por la que termin� su concierto antes de tiempo.
El pr�ximo 10 de mayo actuar� en el Palau Sant Jordi de Barcelona y se espera que no vuelva a suceder nada parecido.
Para saber m�s

La vida de Clapton es una de las m�s torrenciales, hiperb�licas y, en cierto modo, desgraciadas de la historia del rock. En apariencia, si atendemos �nicamente a las conquistas materiales y a la gloria art�stica, podr�a parecer que Clapton era un hombre bendecido por la fortuna: ha vivido durante a�os en una magn�fica mansi�n en Surrey, en el interior verde y campestre de Inglaterra, tiene un yate valorado en nueve millones de libras (algo m�s de 10 millones de euros), fue identificado como dios en vida por medio de una pintada c�lebre en una pared de Londres, y aunque ya no se prodigue como antes -su mano derecha, una de las m�s agraciadas que nunca hayan tocado una guitarra, ya no responde como antes-, sigue siendo una leyenda respetada casi de manera un�nime. Si la mejor manera de vivir es dejando huella en tu tiempo y en las generaciones posteriores, Slowhand, como es conocido, sin duda, ha tenido una existencia digna de memoria posterior.

Eric Clapton en 1980GTRES
Pero fiel a la dimensi�n diab�lica que se le asigna al rock, sobre todo desde que el legendario bluesman Robert Johnson firmara su pacto con el diablo en un cruce de caminos en las cercan�as del delta del r�o Misisipi, para obtener la gloria Clapton tambi�n tuvo que visitar el infierno, como el h�roe de Virgilio, y regresar vivo. A lo largo de su vida, en paralelo a los �xitos, Slowhand tambi�n ha encadenado una incesante racha de infortunios, miserias, decepciones, desencuentros y adicciones al alcohol y las drogas. De hecho, todos esos episodios son inseparables de sus triunfos en bandas como The Yardbirds, Cream o sus a�os en solitario.
Los bi�grafos de Clapton parecen haber consensuado que toda la parte triste de la vida de Clapton comienza en la infancia -el comod�n freudiano, c�mo no, siempre aparece providencialmente al rescate de los grandes relatos-. Lo que sucedi� en aquel entonces fue que le abandon� su madre, que lo puso en manos de sus abuelos para que se encargaran de su infancia. La ausencia y el anhelo de una figura maternal ser�a, pues, el factor desencadenante del resto de grandes episodios de su vida: la b�squeda de una pareja estable y c�mplice que reparara el trauma, el deseo de tener hijos para triunfar donde sus padres fracasaron, y la dependencia de la hero�na, la coca�na y la botella en diferentes etapas de su turbulento desarrollo humano.

Eric Clapton con su mujer Melia McEnery en 2017GTRES
Las drogadicciones de Eric Clapton nunca se han ocultado, pero tampoco se han querido magnificar en el relato de su vida. Sin embargo, son importantes, estables y duraderas en el tiempo. El alcohol, ingerido en grandes cantidades -tambi�n antes de los conciertos en su etapa m�s turbulenta-, ha sido siempre el recurso f�cil para abandonarse al dolor. Durante a�os tambi�n fue adicto a la hero�na, y hasta fecha relativamente reciente, como hab�a confesado a su c�rculo m�s �ntimo, la coca�na a�n formaba parte de sus horas de vac�o, incapaz de abandonarla por completo. Mientras otros calaveras de su generaci�n hab�an conseguido alejarse de la droga y empezar una vejez limpia -es el caso de Keith Richards, que se lo ha metido todo, pero cuyos vasos sangu�neos est�n ahora como los chorros del oro-, para Clapton el desengancharse se le hac�a cuesta arriba, se le convert�a en un tr�mite dif�cil.
Eso es lo que justificar�a, tambi�n, los traspi�s en su vida sentimental. Casado en tres ocasiones, los dos primeros matrimonios empezaron mal o terminaron s�bitamente tras una tragedia familiar. En 1979 se cas� con Patty Boyd, la que hab�a sido la esposa de George Harrison. Este episodio, que da�� de manera irreparable su amistad con el ex guitarrista de The Beatles, tambi�n concluy� de manera dram�tica cuando, al cabo de una d�cada, se destaparon todas las peleas conyugales y las infidelidades que jalonaron la relaci�n. Clapton y Boyd intentaron tener hijos, pero ella no pudo concebir; en el �nterin, �l tuvo un affaire con Yvonne Kelly, que por entonces era responsable de un estudio de grabaci�n en el que sol�a trabajar Clapton, y de la relaci�n sali� una hija ileg�tima, Ruth, de cuya existencia p�blica no se supo hasta pasados varios a�os.
El deseo de tener hijos de Clapton motiv�, en gran medida, el divorcio con Patty Boyd y el matrimonio con su segunda esposa, la modelo Lory del Santo. Fue otro matrimonio sin luz: tuvieron un hijo, Conor, que falleci� a los cuatro a�os de edad en 1991 tras caer de un balc�n. Aquel tr�gico suceso fue el que llev� a Clapton a componer Tears in Heaven, su canci�n m�s popular despu�s de Leyla. En 1998 se cas� por tercera vez con Melia McEnery, una joven de 22 a�os por entonces que ha sido su compa�era hasta el d�a de hoy, en la etapa m�s estable y menos alborotada de un Clapton que se tom� su progresiva entrada en la fase tard�a de la madurez con tranquilidad. Ese matrimonio le trajo, por fin, la estabilidad y la felicidad tan ansiadas: tres hijas y un nieto que tuvo Ruth, su primera hija ileg�tima. Atr�s quedaron, por tanto, los peores d�as, y llegaron los de la vejez tranquila.
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