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En los últimos años, el sector del zumo de naranja español ha tenido que trasladar su estrategia de defensa al entorno digital. Su principal objetivo es afrontar a ciertos perfiles, catalogados como foodfluencers, que se han convertido en el principal problema que ha amenazado a una industria que genera un valor económico de hasta 4.700 millones de euros anuales en España. Pero, ¿por qué una industria que acapara la producción de entre 6 y 7,5 millones de toneladas de cítricos puede verse tan afectada por perfiles alimentarios en TikTok?
La respuesta se esconde en la desinformación y en cómo el ruido en las redes sociales está distorsionando el mercado. "Yo me mantendría alejada del zumo de naranja si estás intentando estabilizar tu nivel de azúcar en sangre", sentencia en un fragmento viral Jessie Inchauspé, conocida en las redes como Glucose Goddess que ya obtiene cerca de 605.000 seguidores y más de 2.5 millones de likes.

Glucose Goddess Method Audiolibro de Jessie Inchauspe
Ante afirmaciones de este calibre, que proliferan en las plataformas digitales en desmedro de su negocio, la industria del zumo de naranja ha batallado en contra de la difusión de bulos. Así lo exponen en su estudio El caso del zumo de naranja, elaborado por el grupo de investigación ALIMNOVA de la Universidad Complutense de Madrid junto al Comité de Gestión de Cítricos (CGC) y Zuvamesa. Ante esta campaña de desprestigio, que ya ha provocado una caída progresiva del 30% en el consumo durante la última década, la presidenta de la patronal, Inmaculada Sanfeliu, asegura que el sector ha decidido "coger el testigo y responder con evidencia científica, con pedagogía y con transparencia".
Una decisión casi obligada si se tiene en cuenta que más del 81,4% de los españoles usa internet para informarse sobre cuestiones de bienestar, superando incluso a los que lo usan para la banca online . Esta contraofensiva pasa por hablar el mismo lenguaje que sus atacantes, invadiendo las redes sociales con campañas digitales de tono deliberadamente "divertido" y "sinvergüenza" para reconectar con el público joven, buscando así defender un producto que genera más de 280.000 empleos directos y que, según la presidenta de la patronal, "según los últimos datos consultados, al parecer en la última década, se ha producido una caída del 30% en el consumo del zumo de naranja".
Ante esto, surge una duda: ¿quiénes son exactamente estos foodfluencers y por qué logran acaparar tanta atención? El informe señala que "en este ecosistema, los llamados foodfluencers desempeñan un papel central, ya que influyen de forma directa en los hábitos alimentarios". El documento advierte, además, que existe "una tendencia creciente hacia un tipo de contenidos donde la interacción prima sobre la calidad, lo que resulta en muchas ocasiones en una falta de precisión y una simplificación excesiva".
Juan de los Ángeles, experto en tendencias y coautor del estudio, explica el origen de este cambio en la sociedad: "Hemos pasado de confiar en expertos o en el médico o en nutricionistas o en publicaciones especializadas, hemos pasado a confiar en influencers y cuanto menor es su precisión científica, más impacto y seguidores ganan".
Sobre el motivo por el cual logran audiencias millonarias, el analista detalla que "la audiencia va en proporción inversa a su grado de experiencia, a su grado de conocimiento. Los expertos son los que menos seguidores tienen".
¿Cuál es su secreto frente a los divulgadores rigurosos? De los Ángeles lo resume de forma tajante: "Básicamente el experto está más preocupado en la ciencia, el foodfluencer está más preocupado en la forma de contar". Como consecuencia se prioriza este espectáculo visual por encima del rigor nutricional, concluye el experto, "el impacto es muchísimo mayor cuanto menor es tu precisión".
Dentro de este ecosistema de clickbait, el informe alerta sobre la proliferación de perfiles radicales, señalando el caso del creador Liver King. Según detallan, este perfil ha logrado triunfar con una supuesta dieta ancestral "en una identidad polarizante y en un negocio", apoyándose en contenidos virales como "comer hígado y otros órganos crudos" diseñados deliberadamente para provocar "reacciones extremas: fascinación o repulsión". Toda una narrativa que, como advierte el documento, desemboca de forma estratégica en "una sección de suplementos" y cuya credibilidad terminó por desmoronarse cuando diversos medios documentaron que el propio protagonista "reconoció el uso de esteroides" para esculpir su físico.

El influencer, LiverkingNetflix
Una de las principales herramientas empleadas contra este producto es la simplificación extrema, llegando a etiquetar al zumo de naranja como un "cóctel azucarado" o equiparándolo con los refrescos industriales. Sobre este fenómeno, el informe advierte que "existe una tendencia generalizada a simplificar, descontextualizar o interpretar de forma errónea la evidencia científica, especialmente en lo relativo al papel del zumo de fruta 100% en la dieta".
Para desmontar esta narrativa, el sector se apoya en los datos nutricionales y en la propia legislación. El documento señala el origen de la confusión apuntando que "el zumo 100% exprimido no puede contener azúcares añadidos. El azúcar que aporta procede exclusivamente de la fruta". A nivel normativo, un zumo natural tiene prohibido incorporar aditivos o edulcorantes, una práctica que sí está permitida en otras categorías comerciales como los néctares.
Ante esto, la presidenta de la patronal resume que "la diferencia entre el zumo y la fruta es la fibra. El contenido de azúcar que tiene el zumo es el contenido que pueda tener la fruta, no más que eso".
Frente al temor viral a los picos de glucosa que promueven creadoras como Jessie Inchauspé u otros influencers indentificados en el informe, las cifras de la investigación lo aclaran. En términos cuantitativos, una ración habitual de 150 mililitros de zumo de naranja aporta 13,2 gramos de azúcares naturales y 52,8 kilocalorías. Según concluye el estudio, esta cantidad "representa menos del 5% de la ingesta calórica total diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)", lo que avala científicamente su inclusión dentro de una dieta equilibrada.

Una de las medidas del sector es su programa "Nada más y nada menos que zumo"
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