Las familias le acusan de "no hacer mantenimiento". El centro lleva un año sin pagar alquiler y Seguridad Social. "Sigue cobrando para el curso próximo pese a la insolvencia"

Escuela Montessori de Tres Cantos (Madrid), ayer.
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El empresarioDiego J. Guerrero ha anunciado que va a pedir un concurso de acreedores para la escuela Montessori de Tres Cantos (Madrid) ante la «dificultad» de garantizar la sostenibilidad económica de este centro privado en el que están matriculados alrededor de 35 alumnos. Tras el cierre en el último año de los Montessori Village de Alcalá de Henares, Albacete y La Moraleja, entre ocho centros con crisis vinculados al entramado empresarial de Guerrero, la última víctima es este colegio que publicita en su web una pedagogía idílica con comida ecológica, inmersión en inglés, yoga y meditación, huerto y club científico para niños de entre uno y seis años.
Sin embargo, el escenario actual de la escuela, en la que se pagan cuotas que rondan los 500 euros mensuales, es bien distinto. «Esta situación no es sostenible en el tiempo», avisa Guerrero en una carta enviada el lunes a las familias a la que ha tenido acceso EL MUNDO. En ella acusa tanto a sus dos socios como a las familias de haber llevado la escuela al límite de sus fuerzas. Dice que algunos padres están devolviendo recibos, lo que «está contribuyendo a agravar de forma significativa la operativa diaria» y «dificulta el cumplimiento de obligaciones básicas con proveedores esenciales, como alimentación, suministros, servicios, mantenimiento y otros compromisos necesarios para el buen funcionamiento del colegio».
En realidad, Guerrero lleva más de un año sin pagar el alquiler del local (debe 30.000 euros) y la Seguridad Social (adeuda 80.000 euros), además de haber tenido problemas con sus proveedores. Por otro lado, sus socios, con el 40% del negocio, le reclaman otros 45.000 euros.
Carga contra sus socios
Guerrero intenta echar balones fuera y asegura que sus socios se comprometieron en 2024 ante notario a traspasarle la escuela y «a fecha de hoy dicha aportación no se ha realizado en su totalidad, quedando pendientes elementos esenciales, entre ellos el contrato de arrendamiento y determinadas autorizaciones», algo que «ha generado dificultades importantes en el día a día de la escuela».
«Él es el gestor exclusivo de la escuela. Lleva dos años explotando y gestionando íntegramente el negocio y ahora intenta negar el traspaso para escapar de responsabilidades. Y crea una maraña legal para jugar al desgaste con todos mientras se escapa, es su estrategia habitual», le responde su socio Abraham Izquierdo, que asegura que «las afirmaciones de Guerrero son rotundamente falsas».
Mientras tanto, la «preocupación» ha crecido entre las familias, que han sido testigos de cómo el frutero amenazaba con no servir más al centro porque no se le pagaba. «Me parece una broma tratar de justificar la situación con la devolución de algunos recibos por parte de padres. No es mi caso ni creo que sean demasiados los que lo han hecho», expresa una madre, que pregunta: «¿Dónde está nuestro dinero, que se ha quedado y no ha destinado a pagar facturas?».
"Cada vez peor"
Las familias sostienen que «la escuela está cada vez peor» y que «no hay ningún tipo de mantenimiento». Varios padres ya habían denunciado que «las instalaciones estaban llegando al punto de ser insalubres», con «maderas podridas y resquebrajadas y puertas maltrechas», pero «nunca dio respuesta». Defienden, eso sí, a las trabajadoras del centro y a la directora, «porque siguen haciendo una labor impecable» pese a que «no tiene que estar siendo fácil».
Otras fuentes advierten de que hay más centros vinculados a Guerrero que se encuentran al borde de la quiebra: «La escuela Sapienza de Tres Cantos también tiene deudas», revelan.
«Hace público el anuncio de un procedimiento concursal por situación de insolvencia y, al mismo tiempo, continúa recibiendo nuevas matrículas y pagos correspondientes al próximo curso escolar con total naturalidad», denuncia su socio Izquierdo, que confía en que «termine pronto este calvario».


























