Este académico, investigador principal del Middle East Institute de Washington, cree que para que caígan los ayatolás hay que descabezar todo el aparato de seguridad del régimen

Ross Harrison, investigador principal del Middle East Institute (MEI), con sede en Washington DC.
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Ross Harrison es investigador principal del think tank de relaciones internacionales, con sede en Washington, Middle East Institute. En su libro Decoding Iran's Foreign Policy (Descifrando la política exterior de Irán) este académico sostiene que para comprender el comportamiento iraní es esencial analizarlo desde la perspectiva de sus intereses estratégicos y la concepción que el Estado tiene del tiempo y el territorio en sus cálculos de política exterior.
- ¿Qué pretende Washington con el ataque?
- Revela una intención clara de atacar a un régimen que a ojos de Estados Unidos está en una posición de debilidad. El ataque es un intento de provocar algún tipo de cambio de régimen sea de forma directa o como estímulo para alentar una respuesta del propio pueblo iraní. ¿Qué tipo de cambio? Aún es pronto para saberlo.
- ¿Qué se necesita para que colapse la República Islámica? Las sucesivas crisis y las protestas ciudadanas que arrastra no la hicieron caer antes.
- El régimen aguanta porque fue construido para resistir ataques tanto internos como externos, pero eso no significa que no pueda colapsar. En junio vimos que cuando los israelíes diezmaron a sus altos mandos de seguridad, fueron reemplazados enseguida por otros nuevos. Para lograr un cambio total hay que descabezar todo el aparato. Lo más posible es que se dé alguno de estos tres escenarios. El primero es que caigan todos los altos mandos, lo que impediría que el liderazgo estructural sea regenerado. Eso lo veo improbable dada la complejidad institucional de Irán. Este país no es como el Irak de 2003, la Libia de 2011 y la Siria del 2024. Para que eso suceda es necesario eliminar una superestructura de poder, desde el Parlamento hasta el Consejo de Seguridad Nacional, el Nuevo Consejo de Defensa, la Oficina del Líder Supremo y la Oficina del Presidente. El segundo escenario posible es que se abran grietas dentro del régimen y determinadas figuras del mismo se levanten para promover un cambio de gobierno dentro de la estructura actual. La tercera posibilidad es una revolución del pueblo contra sus gobernantes.
- Hablemos de sus aliados: Rusia está atada por Ucrania y China no hizo nada en el ataque de junio. ¿Están solos los ayatolás?
- Tienen fuertes lazos económicos con Pekín porque los chinos compran mucho petróleo iraní. Eso no implica que China vaya a intervenir. La pregunta es plantearse si el conflicto se alarga que va a hacer la ONU. ¿Importará algo su papel?
- Parece claro que EEUU no quiere una campaña militar larga.
- El patrón de conducta del presidente Trump es muy particular, difícil de interpretar. Hasta ahora ha apostado por ataques rápidos y limpios, limitados. Como en Venezuela y en Siria. No olvidemos que su campaña electoral se basó en la consigna de poner fin a las guerras eternas y de no empezar otras. En este escenario se le abren dos posibilidades: una operación quirúrgica con un principio y final claros y otro, en el que su acción se enturbie en la niebla de la guerra. Habrá que ver cuál es la respuesta y la efectividad de los contraataques iraníes, si estos son capaces de alargar el conflicto.
- ¿Tiene Irán capacidad real para hacer verdadero daño a Israel?
- El sistema defensivo israelí se ha demostrado bastante robusto. En los 12 días que duró el conflicto de junio entre el 80 y el 85% de los misiles iraníes fueron interceptados con éxito. Los que les alcanzaron provocaron daños no estratégicos, pero sí significativos. El daño dependerá de la duración del conflicto. Si se alarga y los iraníes conservan la capacidad de enviar misiles y drones contra Israel harán daño. ¿Capacidad para un golpe definito? Probablemente no.
- ¿Cuál será el rol de Arabia Saudí?
- Hasta la mañana de ayer era de máxima cautela. Su ministro de Exteriores estuvo el viernes en Washington abogando por la contención. Por supuesto no por afinidad con los iraníes, que son rivales, sino porque saben que con la guerra, su economía, incluso su estructura militar pueden ser objetivos. Hemos visto que Teherán ya ha tomado represalias contra la base estadounidense de Bahréin y en otros territorios de la zona donde tienen intereses. Los saudíes temen que el conflicto afecte a sus planes de transformación económica y su respuesta dependerá de la intensidad de los ataques que sufran.
- 2026 empezó con la captura de Maduro y ahora esto. ¿Cuál es el próximo paso de la política exterior de EEUU?
- Donald Trump es un hombre de apetitos variables. Ahora gusta del ataque militar quirúrgico contra sus adversarios, aunque también ha amenazado a aliados, como en los casos de Dinamarca -por su interés por Groenlandia-, México y Canadá. Lo de Venezuela salió bien y creo que esto ha hecho crecer su apetito. Puede que este conflicto absorba durante un periodo a esta Administración, pero si la campaña es exitosa y corta, con muy pocas bajas, puede que muestre interés por acciones militares en otros lugares. Lo cierto es que es un hombre experto en el manejo de la narrativa y de su marca personal. A nivel interno se enfrenta a una fuerte contestación social por las protestas provocadas por el ICE. Tiene también el tema de los archivos de Epstein. Él va a medir no sólo lo que puede lograr a nivel militar, sino también políticamente.





















