























Estados Unidos vuelve a lanzar ataques aéreos contra una instalación militar en Irán en "legítima defensa", según un funcionario estadounidense. Además, ha impuesto sanciones para impedir que Teherán se beneficie del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, lo que deja más que patente la fragilidad de las negociaciones de paz.
Los ataques habrían vuelto a ser defensivos, según los norteamericanos, que señalan que su intención es mantener el alto el fuego que comenzó el mes pasado. Un funcionario indicó que las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos derribaron cuatro drones de ataque iraníes unidireccionales que habían sido disparados contra un buque mercante y también atacaron otra unidad iraní de lanzamiento de drones en Bandar Abbas, cerca del estrecho.
Para agravar la situación, Kuwait declaró estar respondiendo a amenazas de misiles y drones. El ejército del país afirmó en una publicación en redes sociales que "cualquier explosión que se escuche es resultado de la interceptación de objetivos hostiles por parte de los sistemas de defensa aérea".
Horas antes, el presidente Donald Trump afirmó que ninguna nación controlaría esa vía fluvial vital, poniendo de relieve un obstáculo clave para la resolución del conflicto. "Son aguas internacionales", dijo Trump durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca. "El estrecho estará abierto a todo el mundo" y Estados Unidos "lo vigilará".
Trump no ha señalado qué medidas podría tomar Estados Unidos para garantizar el libre tránsito de buques. Mientras tanto, Irán ha bloqueado de facto el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, provocando fuertes subidas en los precios del petróleo y la gasolina que han sacudido la economía mundial desde que Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques contra Irán el pasado 28 de febrero.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que tomó medidas contra la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Irán, acusándola de lanzar un nuevo intento "de monetizar su campaña de terrorismo de Estado mediante la extorsión a los buques que transitan por el Estrecho de Ormuz".
Irán ha ampliado su jurisdicción y ha establecido nuevas normas para los buques que deseen transitar por la vía marítima, por donde normalmente se transporta alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Esto implica que los marineros tengan que tratar con la nueva agencia iraní y, en ocasiones, reciban solicitudes de pago de hasta 2 millones de dólares para garantizar su paso seguro.
El Brent, la referencia mundial del petróleo crudo, avanzó un 2% hasta los 96,15 dólares por barril a primera hora del jueves. Las bolsas asiáticas cayeron desde máximos históricos mientras los inversores sopesaban señales contradictorias sobre las perspectivas de un acuerdo.
En varias ocasiones, el presidente estadounidense ha instaurado su propio bloqueo de los puertos iraníes a lo largo del estrecho, ha pedido a sus aliados que ayuden en el esfuerzo por abrirlo para que los buques mercantes y los petroleros puedan reanudar el paso seguro, y ha amenazado con reanudar los grandes ataques aéreos contra Irán. Por el momento, todo con escaso éxito.
Trump ha seguido sugiriendo que un acuerdo está cerca, pero se encuentra atrapado entre las demandas iraníes de que cesen los ataques y se les brinde ayuda financiera, y la presión de los halcones republicanos para que "termine el trabajo", o al menos para que no firme un mal acuerdo. Esas presiones contrapuestas han impedido, hasta ahora, que se alcance un acuerdo para poner fin a la guerra.
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