





















Las heridas emocionales no resueltas pueden influir en la crianza y condicionar el desarrollo emocional de los hijos.
Creado: Actualizado:
Las vivencias que acumulamos a lo largo de nuestras vidas repercuten, de forma casi inevitable, en cómo nos relacionamos con los demás y criamos a nuestros propios hijos. Si bien es normal que determinadas experiencias, especialmente aquellas marcadas por el dolor, la ausencia o el conflicto, dejen huellas profundas en nuestra manera de vincularnos, es fundamental que no afecte nuestro "legado emocional".
En efecto, proyectar nuestra propia historia en nuestros hijos puede condicionar su desarrollo emocional, sus relaciones futuras e incluso la forma en que construirán su propia identidad. Descubre cómo conseguir que no tenga efectos en su bienestar.
Según explica la psicóloga y educadora infantil Veronica Cardona, vía Instagram (@psi.veronicacardona), cuando proyectamos en ellos nuestras heridas, frustraciones o expectativas personales, nos arriesgamos a limitar su crecimiento y cargarles responsabilidades emocionales que no les corresponden.
¿Cómo tomar conciencia de esta situación? Una forma de reconocer si estamos proyectando nuestras propias expectativas en nuestros hijos es reflexionar sobre cómo reaccionamos ante sus decisiones y preferencias. Por ejemplo, puede ser útil preguntarnos si sentimos frustración cuando no eligen el camino que imaginábamos para ellos, si nos preocupa más que cumplan con lo que consideramos “correcto” que su verdadera felicidad.

También es clave preguntarse si realmente apoyamos aquello que les apasiona o, por el contrario, intentamos guiarlos hacia lo que nosotros hubiéramos querido hacer. Estas preguntas no buscan generar culpa, sino promover una mirada más consciente y empática sobre la manera en que acompañamos su crecimiento y desarrollo personal.
La coach en familias y adolescentes Erika Balducci explica, vía su cuenta (@sentidoyvinculo, que además de ver si reaccionamos con intensidad ante una situación que no encaja, las criticas una y otra vez sobre un rasgo específico de su personalidad son una señal clara de proyección.
Presionar para que realice algo que no pudiste hacer o irse al extremo de la negación o la sobreprotección excesiva, son otras evidencias. Un último punto revelador es la incomodidad ante su libertad o la vida que él tiene y tú no tuviste.
Según subraya Veronica Carmona, es fundamental acompañarlos, escucharlos y brindarles el apoyo necesario para que se desarrollen. Deben sentir que cuentan con nuestra confianza para lo que deseen ser o hacer.
Asimismo, es clave aprender a diferenciar entre orientar y decidir por ellos. Los hijos necesitan límites y guía, pero también espacio para explorar sus intereses, equivocarse y descubrir quiénes son realmente. Además de contribuir a su evolución, les permitirá desarrollar su confianza y seguridad y por ende, construirse con mayor estabilidad emocional.

Por parte de los padres, es fundamental nuestras propias experiencias, identificar heridas emocionales no resueltas y cuestionar ciertas expectativas heredadas. Entenderlo, analizarlo y procurar solucionarlo, incluso con ayuda profesional, puede ser de gran ayuda. De esta manera, se evita transmitir miedos, frustraciones o deseos personales que pueden repercutir en la identidad de nuestros pequeños.
Por lo tanto, lo más importante es acompañar de forma sana, brindar amor y confianza y entender que cada niño tiene que seguir su propio camino. Aunque el papel de los padres sea fundamental para guiarles, han de aprender por sí mismos y no buscar satisfacer a toda costa por su bienestar.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。