









Existe una presión silenciosa de participar en el regalo grupal al profesor al final del curso. Pero no todos pueden ni quieren.
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
Creado: Actualizado:
“Te juro que no tengo ningún problema con la profesora. Al revés, ha sido maravillosa con mi hijo este año. Pero no entiendo por qué ahora parece obligatorio hacerle un regalo”. Eso me decía hace unos días una amiga mientras hablábamos de grupos de WhatsApp, aportaciones comunes y regalos de final de curso. Su hijo está feliz en clase, ella está agradecida y reconoce el trabajo enorme que hacen muchos docentes. Pero aun así, había algo que no le hacía sentir cómoda cuando en el grupo de padres de la clase se hablaba de hacer un regalo grupal.
“No me sale gastar dinero en esto. Y además estamos justos este mes. Pero claro… como todo el mundo participa, siento que si digo que no voy a quedar fatal”.
Y, sinceramente, entendí perfectamente lo que quería decir. ¿Desde cuándo hacerle un regalo a los profesores a final de curso se ha convertido en obligatorio? ¿A qué se debe esta terrible presión social?

Hace años, estos regalos a los maestros solían ser un detalle nacido del cariño que los profesores se habían ganado a lo largo de todo el curso. Sin embargo, ahora la cosa se ha complicado mucho. Hay listas, presupuestos, votaciones, aportaciones por Bizum y conversaciones interminables en el chat de padres.
Y lo que en teoría debería ser un gesto voluntario acaba convirtiéndose, a veces, en una obligación social no escrita.
De hecho, tras hablar con esta amiga, publicamos una encuesta en la cuenta de Instagram de Ser Padres preguntando a las familias si este fin de curso iban a hacer regalo al profe. Y los resultados reflejan bastante bien la situación actual:
Aunque muchas familias participan encantadas, también hay una parte importante que no lo hace. Pero la sensación de que “todo el mundo lo está haciendo” sigue estando ahí.
La mayoría de padres y madres no cuestionan el agradecimiento hacia los docentes. De hecho, muchas familias sienten un cariño enorme hacia ciertas maestras que han acompañado a sus hijos en momentos importantes.
El problema aparece cuando ese gesto deja de ser libre; las familias se suman al regalo grupal para no sentirse señaladas, no parecer desagradecidos y no tener que escribir ese incómodo mensaje de “nosotros esta vez no participamos”.
Algo que debería ser bonito empieza a generar malestar en las familias.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que no todas las familias pueden permitirse estos gastos con la misma facilidad.
Los meses de mayo y junio son complicados ya que se juntan gastos como los campamentos, la reserva de la matrícula del próximo curso, las vacaciones, la ropa de verano… y, de repente, aparece otro gasto más “porque se hace entre todos”.
Y sí, no suele ser un gasto muy grande (a veces son 5 euros, otras 10 o 15, incluso). Pero, aunque desde fuera pueda parecer una cantidad pequeña, no todas las economías familiares viven igual ese desembolso.

Curiosamente, hablando de este tema, también aparecen muchísimos docentes diciendo que no esperan regalos y que muchas veces lo que más ilusión les hace son los detalles emocionales. Porque al final, para muchos maestros, lo importante no es el valor económico del regalo, sino sentirse reconocidos. Y quizá ahí hemos perdido un poco el foco.
Por eso, si finalmente quieres tener un detalle con el profesor o profesora de tu hijo, no hace falta entrar en grandes gastos ni regalos espectaculares. La clave está en la sencillez y el cariño con el que se hace el regalo.
1. Una carta escrita por tu hijo
Un mensaje sencillo, espontáneo y real puede tener muchísimo más valor emocional que cualquier objeto comprado.
2. Un dibujo o recuerdo de la clase
Los detalles hechos por los niños suelen convertirse en recuerdos que muchos profesores guardan durante años.
3. Un vídeo corto con mensajes de las familias
No hace falta gastar dinero para transmitir cariño y agradecimiento de forma especial y emotiva.
4. Un pequeño detalle simbólico
Una planta, una taza personalizada o un libro dedicado pueden ser suficientes si realmente salen de forma natural y no desde la presión.
Porque, al final, agradecer no debería convertirse en competir.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。