

























Pueden decirlo sin mala intención, pero lo cierto es que estos comentarios molestan y desautorizan a los padres frente a los niños.
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
Creado: Actualizado:
Criar hijos es complicado. Pero hacerlo mientras intentas mantener la paz familiar entre opinólogos, consejos no pedidos y comentarios constantes… eso ya es otro nivel. Los abuelos son un apoyo maravilloso en muchísimas familias, crean recuerdos inolvidables y adoran a sus nietos con locura. Pero a veces, casi sin darse cuenta, hacen algunos comentarios que terminan desautorizando a los padres delante de sus hijos.
Y lo peor es que muchas veces (la mayoría, quiero pensar) los abuelos no lo hacen con mala intención. Lo hacen porque vienen de otra generación, porque creen que ayudan o porque, sencillamente, el amor de abuelo tiene menos límites y más galletas.
El problema aparece cuando el niño empieza a recibir mensajes contradictorios: mamá dice una cosa, abuelo otra y, en medio, un pequeño ser humano pensando que esto es una negociación. Esto acaba molestando mucho a los padres que, no olvidemos, somos los responsables de la educación y el cuidado de los más pequeños.

Estas son algunas de las frases más típicas… y formas de responder sin convertir la comida familiar en una batalla campal.
Ponte en situación. El niño acaba de tirar medio vaso de zumo sobre el sofá blanco y tú intentas mantener la calma mientras aparece un abuelo diciendo eso de “déjale, es un niño”.
Y claro, sí, es un niño y, por supuesto, haces un ejercicio de empatía porque sabes que no lo ha hecho a propósito, sino que ha sido un accidente. Pero también necesita aprender a reparar las consecuencias de sus actos.
Por eso, el comentario del abuelo te molesta tanto... ¿Cómo responderlo? Puedes decir algo como: “Claro que no pasa nada grave, pero quiero que aprenda a recogerlo”. Es una forma tranquila de dejar claro que educar no significa enfadarse todo el tiempo, sino enseñar responsabilidades.
Traducción emocional: yo lo hacía mejor. Es una de esas frases que consiguen que cualquier padre dude de absolutamente todo durante cinco segundos. Sobre todo después de dormir solo tres horas seguidas desde hace meses.
Por eso, una buena respuesta puede ser: “Bueno, cada niño es diferente... y cada época también” o "Te agradezco mucho tu labor como padre/madre, pero hemos decido hacerlo de otra forma con nuestro hijo".

A los abuelos, que aman a sus nietos, les cuesta mucho decir que no a los niños cuando les piden el móvil para ver un ratito de YouTube. Además, han descubierto que esta pantalla calma más que cualquier nana...
Por eso, cuando los padres negamos los dispositivos a los niños, los abuelos sueltan eso de "Dale el móvil un ratito, no pasa nada"...
La primera vez que hacen ese comentario, puedes aprovechar para explicar lo que dicen los expertos sobre las consecuencias del uso de pantallas. Recuerda, que la Asociación Española de Pediatría recomienda evitar pantallas antes de los 6 años.
Pero cuando el comentario se repite una y otra vez, es mejor dejarse de debates eternos y tu respuesta puede ser algo como: “Intentamos limitar las pantallas, aunque a veces cueste”.
Parece que, para un abuelo, lo que come su nieto siempre es poco. Por eso, es muy posible que siempre suelte algún comentario relacionado con el hambre que va a pasar o lo desafortunado que es porque su madre no le da caramelos, bollos y demás.
¿Cómo responder a un comentario de este tipo?: “Confiamos en que coma lo que necesita”, "Preferimos priorizar la fruta y otros alimentos antes que tanto azúcar".
Y ahí está el problema: convertir a un adulto en “el bueno” y otro en “el malo”. El niño no necesita un policía y un héroe, sino que necesita adultos que funcionen como equipo.
Por eso, si el abuelo o la abuela dice algo como esto para desautorizarte, puedes responder algo como: “Intentamos seguir las mismas normas todos”. Corta, educada y muy clara.

Técnicamente tienen razón. El problema es cuando el “caprichito” ocurre siete veces al día y el niño termina cenando gusanitos y chocolate (o cuando todo ocurre a escondidas de los padres).
Muchos abuelos expresan cariño dando cosas. Dulces, regalos, juguetes gigantes que hacen ruido… muchísimo ruido.
Cómo responder: “Sabemos que le quieres muchísimo, pero ¿qué te parece si tratamos de enseñarle a respetar ciertos límites?”. Porque poner normas no elimina el cariño.
Hace años se repetía muchísimo eso de que los bebés “tomaban el pelo” o lloraban para manipular. Hoy sabemos que los niños pequeños no tienen esa capacidad emocional tan compleja, ya que solo están mostrando una necesidad física o afectiva que los adultos están pasando por alto.
Pero la frase sigue apareciendo en muchas casas.
Por eso, una buena respuesta a este comentario podría ser: “Creemos que está teniendo una emoción intensa, no manipulando”.
Sin atacar. Sin corregir con superioridad. Solo actualizando información y dejando claro el tipo de crianza que lleváis a cabo en casa.
Una frase aparentemente inocente que cualquier padre agotado recibe como una puñalada emocional a las tres de la madrugada.
Por eso, ante este comentario, solo cabe una respuesta como: “Qué suerte tienes, ojalá nos haga lo mismo esta noche”. Con humor, porque a veces es la única manera de sobrevivir.
La frase clásica de generaciones anteriores y probablemente una de las que más escuchan los padres recientes.
El problema es que un bebé no entiende de manipulación ni de “malas costumbres”. Entiende de necesidad, apego y seguridad.
Por eso, un comentario como ese solo merece una respuesta como; "Parece que tú te has malacostumbrado a comer todos los días... alimentarse es una necesidad, igual que los brazos para mi bebé. Ahora sabemos que el contacto les ayuda a sentirse seguros”.
La mayoría de los abuelos no quieren fastidiar la crianza de sus hijos. De hecho, normalmente creen que ayudan haciendo este tipo de comentarios. El conflicto aparece cuando los padres sienten que sus normas se cuestionan constantemente y quedan desautorizados delante de los niños.
Poner límites a los abuelos también puede ser incómodo, porque nadie quiere discutir con quienes te cuidaron toda la vida.
Pero criar en equipo no significa estar de acuerdo en todo, sino respetar que ahora los padres son otros. Aunque luego la abuela siga metiendo galletas escondidas en la mochila “por si acaso”.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。