





















Durante siglos, cientos de cuevas excavadas bajo Nottingham sirvieron como tabernas clandestinas, talleres artesanales y refugios de guerra, pero ahora los objetos hallados en ellas están reescribiendo la historia subterránea de la ciudad inglesa.
Publicado por Christian Pérez
Redactor especializado en divulgación científica e histórica
Creado: Actualizado:
Bajo las calles de Nottingham existe otra ciudad. Una invisible, excavada en la roca arenisca desde hace siglos y olvidada en muchos casos por generaciones enteras. Mientras arriba crecían edificios, mercados y tabernas, abajo se extendía un laberinto de galerías utilizadas para almacenar cerveza, curtir cuero, fabricar objetos o incluso esconderse de las bombas durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora, muchos de los objetos encontrados en esas cavidades han salido por fin a la luz y permiten reconstruir cómo era la vida en el subsuelo de una de las ciudades más históricas de Inglaterra.
Tal y como ha revelado la Universidad de Nottingham, decenas de piezas arqueológicas recuperadas en las cuevas de la ciudad han sido reunidas por primera vez, ofreciendo una visión inédita de varios siglos de actividad humana bajo tierra. Entre los hallazgos hay desde humildes pipas de arcilla y jarras de almacenamiento hasta delicadas copas venecianas del siglo XVII, consideradas uno de los descubrimientos más llamativos de toda la colección.
Nottingham presume de poseer la mayor red de cuevas artificiales del Reino Unido. Se han identificado al menos 800 cavidades excavadas en la arenisca blanda sobre la que se levantó la ciudad medieval. Muchas de ellas permanecen ocultas bajo pubs, calles y edificios modernos. Aunque algunas fueron selladas o modificadas con el paso del tiempo, otras conservaron objetos abandonados hace cientos de años, convertidos hoy en pequeñas cápsulas arqueológicas.
Las primeras cuevas conocidas se remontan al periodo medieval. En aquella época, excavar bajo tierra era relativamente sencillo debido a la naturaleza de la roca. Esto permitió crear almacenes frescos y secos ideales para conservar mercancías y alimentos. Con el tiempo, estos espacios adquirieron funciones muy diferentes. Algunos se transformaron en talleres para actividades artesanales especialmente contaminantes o malolientes, como el curtido de cuero o el trabajo del hueso. Otros, sin embargo, terminaron vinculados al ocio y al consumo de alcohol.
Uno de los descubrimientos más sorprendentes procede de un antiguo pozo excavado en la roca junto al Shire Hall, donde antiguamente se encontraba el Castle Inn, una de las tabernas más prestigiosas de Nottingham siglos atrás. Allí aparecieron varias botellas de vidrio y refinadas copas venecianas decorativas del siglo XVII, piezas extremadamente poco habituales en contextos arqueológicos británicos.
Estos objetos revelan hasta qué punto las élites urbanas de Nottingham mantenían contacto con redes comerciales internacionales. Venecia era entonces uno de los grandes centros europeos de producción de vidrio de lujo, y poseer este tipo de recipientes era una señal evidente de riqueza y prestigio social. El hallazgo demuestra que incluso en espacios subterráneos destinados al ocio se reproducían las costumbres sofisticadas de las clases acomodadas.

Junto a estas piezas aparecieron también platos decorados con diferentes técnicas muy popular en Inglaterra entre los siglos XVII y XVIII caracterizada por sus motivos ornamentales elaborados con arcillas líquidas de distintos colores. Pavos reales, figuras geométricas y diseños florales adornaban muchos de estos recipientes utilizados en banquetes y reuniones sociales.
Tal y como indica la información difundida por la Universidad de Nottingham, varias de las cuevas más elaboradas fueron excavadas expresamente como lugares de entretenimiento para las élites locales. Algunas funcionaban como salas privadas para beber y socializar lejos del bullicio de la ciudad. Otras se integraban en jardines y residencias señoriales como extravagancias arquitectónicas, siguiendo una moda que se extendió por Europa entre los siglos XVII y XVIII.
La imagen tradicional de las cuevas como lugares oscuros y marginales contrasta así con la realidad histórica que reflejan estos hallazgos. Bajo Nottingham coexistieron espacios de trabajo duro y ambientes refinados vinculados al lujo y al ocio.
Durante más de 700 años, las cuevas de Nottingham fueron talleres, tabernas clandestinas y refugios de guerra ocultos bajo la ciudad.
Pero no todo eran reuniones aristocráticas y vino importado. Muchos de los objetos recuperados muestran una realidad mucho más ligada al trabajo cotidiano. Entre las piezas arqueológicas aparecieron restos relacionados con el curtido de cuero, una de las actividades más importantes de la Nottingham medieval.

El proceso requería grandes cantidades de agua y generaba olores extremadamente intensos, por lo que desarrollar esta actividad bajo tierra ofrecía ventajas prácticas. Las cuevas permitían mantener temperaturas relativamente estables y alejaban parte de las molestias del centro urbano. Lo mismo ocurría con el malteado del grano para fabricar cerveza, otra de las actividades documentadas en estas galerías.
También se han identificado herramientas y restos vinculados al trabajo del hueso, una industria artesanal muy extendida durante la Edad Media y la Edad Moderna. Peines, mangos, agujas y pequeños objetos domésticos eran elaborados a partir de huesos animales reutilizados, aprovechando materiales disponibles tras el consumo de carne en la ciudad.
Entre todos los objetos recuperados destaca además un raro alambique cerámico medieval utilizado para destilación. Este tipo de recipientes son extremadamente escasos y ofrecen información valiosa sobre prácticas relacionadas con la producción de alcoholes, perfumes o preparados medicinales en épocas históricas.
La supervivencia de este objeto es especialmente relevante porque la cerámica destinada a procesos químicos o de destilación rara vez se conserva completa. Su aparición ayuda a entender cómo ciertos conocimientos técnicos circulaban por las ciudades inglesas medievales mucho antes de la industrialización.
Las cuevas de Nottingham siguieron utilizándose durante siglos y adquirieron nuevas funciones en tiempos mucho más recientes. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas de estas galerías fueron adaptadas como refugios antiaéreos para proteger a la población civil de los bombardeos alemanes.
La estructura subterránea natural de la ciudad convirtió estos espacios en refugios improvisados relativamente seguros. Algunas cuevas fueron acondicionadas con bancos, iluminación y accesos reforzados. Miles de personas descendieron a ellas durante las alarmas aéreas, prolongando así una relación con el subsuelo que llevaba activa desde la Edad Media.

Las cuevas no solo sirvieron para almacenar cerveza o curtir cuero: algunas fueron auténticos espacios privados de ocio para las élites urbanas.
Ese uso continuado explica por qué las cuevas de Nottingham constituyen hoy un archivo histórico excepcional. Pocas ciudades europeas conservan un sistema subterráneo tan amplio y utilizado de manera tan diversa durante tantos siglos consecutivos.
Tal y como ha adelantado el equipo responsable de estudiar estas piezas, muchos de los objetos recuperados proceden no solo de excavaciones profesionales, sino también del trabajo realizado durante décadas por asociaciones locales y grupos voluntarios de arqueología. Esa colaboración ha permitido rescatar materiales que de otro modo podrían haberse perdido para siempre.
En realidad, cada uno de estos objetos funciona como una pequeña ventana al pasado cotidiano de Nottingham. Las pipas de barro hablan de hábitos sociales populares; las botellas importadas revelan comercio internacional y lujo; los utensilios de trabajo muestran cómo funcionaban los oficios medievales; y las estructuras reutilizadas durante la guerra recuerdan que las ciudades históricas siguen transformándose constantemente.
La importancia de estos hallazgos no reside únicamente en el valor estético de algunas piezas, sino en la historia colectiva que permiten reconstruir. Las cuevas muestran cómo generaciones enteras moldearon el espacio urbano adaptándolo a necesidades cambiantes: almacenamiento, producción artesanal, ocio, supervivencia o refugio.

Además, el caso de Nottingham ayuda a comprender una realidad histórica muchas veces olvidada: las ciudades medievales y modernas no solo crecían hacia arriba, sino también hacia abajo. Bajo las calles existía toda una infraestructura paralela, invisible para la mayoría, pero esencial para el funcionamiento económico y social de la ciudad.
Hoy, siglos después de que aquellas galerías fueran excavadas, los objetos encontrados en ellas vuelven a conectar el presente con las personas que vivieron y trabajaron en esos espacios subterráneos. Y aunque durante décadas permanecieron ocultos bajo toneladas de roca y tierra, ahora ayudan a iluminar una parte desconocida de la historia británica.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。