



























En la España de mediados del siglo XX todavía había pueblos donde la noticia de la llegada de un hombre corría más deprisa que el peor de los chismes del bar. Bastaba que alguien dijera «ha venido el padre Pilón» para que los vecinos ... abandonaran la partida de cartas, los agricultores dejaran el apero junto a la tapia y los curiosos se acercaran al campo donde iba a desarrollarse la ceremonia. Porque aquello tenía algo de ceremonia casi celestial.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。