

























Hay torneos que premian el talento y otros que, además, exigen resistencia psicológica. El Open USA pertenece, sin discusión, a esta segunda categoría. Y Jon Rahm lo vivió en carne propia en una segunda jornada tan dura como difícil de explicar.
Después de una primera vuelta sólida ... , seria y competitiva, saldada a primera hora del viernes con un meritorio −2 libre de 'bogeys', que le metía en la historia del torneo como el único jugador sin errores en veintidós años, todo hacía pensar que se podía soñar con las opciones del vasco. Había controlado el campo, había gestionado soberbiamente el 'rough' y, sobre todo, había transmitido esa sensación de autoridad que suele acompañarle cuando está cómodo desde el 'tee'.
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