



























Dos guerras han marcado la política exterior en el segundo mandato de Donald Trump: la de Irán y la de China. La primera, con el músculo militar de Estados Unidos, que busca forzar el fin del programa nuclear de Teherán con bombardeos. La segunda es, ... por el momento, comercial, a golpe de arancel, en un intento de la primera potencia mundial por frenar el avance del gigante asiático. La de Irán tiene impacto en el futuro inmediato de Trump y de sus aliados republicanos, con las elecciones legislativas de otoño a la vuelta de la esquina. La de China es una batalla existencial para EE.UU., un enfrentamiento que va a definir el juego de equilibrios global. Ambas guerras están suspendidas en treguas frágiles. Ambas están conectadas por un evento esta semana: la visita de Trump al presidente chino, Xi Jinping, en Pekín.
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