





















Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos visitado un buffet libre. Esos establecimientos repletos de comida, donde cada bandeja brilla con colores intensos y aromas tentadores y que prometen una experiencia culinaria sin límites. Allí, el cliente es dueño de su plato y puede llenarlo hasta donde quiera con arroces, fideos, carnes rebozadas, sushi, fruta fresca y postres de todos los tipos.
El concepto es sencillo: paga una sola vez y come todo lo que puedas. Pero, detrás de esa aparente abundancia, se esconde una pregunta que muchas personas se hacen y que muy pocos se atreven a responder en voz alta: ¿qué pasa con toda la comida que sobra al final del día? ¿Se tira? ¿Se guarda? ¿Se reutiliza?
Para arrojar algo de luz sobre este tema, Jiale Pan, un chef chino afincado en España que ha trabajado en restaurantes como 'DiverXo', el templo gastronómico de Dabiz Muñoz, ha formado parte del equipo del prestigioso chef Paco Morales y que actualmente lidera varios negocios gastronómicos en el país, reveló hace un tiempo a través de una entrevista en el pódcast 'Un Chino y Medio', presentado por Chicken Papi y Jiajun Yin, los «secretos más oscuros» de los buffets de comida asiática en España.
«Cuando estaba yo con los socios de mis tías, ellos no los querían tirar», comenzó revelando el joven en referencia a las sobras que genera un restaurante de este tipo al final del día. Y no se trataba de restos insignificantes, hablamos de una gran cantidad de comida que no ha sido tocada por los clientes, pero que ha estado expuesta durante horas.
El chef explicó que esta situación llegó a generar «un conflicto bastante grande». Por un lado, los socios querían aprovechar la comida sobrante para no perder dinero. Por otro, él insistía en desecharla por una cuestión de principios. «Lo querían aprovechar porque era bastante comida, pero yo la quería tirar, porque cómo vas a dar a un cliente una cosa que ya está pasada, que ya no sabe bien. Yo quería garantizar un mínimo de calidad», expresó.
Para el cocinero, el cliente siempre debe recibir un producto fresco, en condiciones, y eso es incompatiblecon reutilizar las sobras del día anterior. «Hay gente que lo quiere tirar y gente que no», afirmó, dejando claro que esta diferencia de criterios no es un caso aislado, sino una constante en muchos buffets donde se intenta maximizar la rentabilidad a toda costa.
Otro de los puntos que abordó durante la conversación fue el origen de los productos que se sirven en este tipo de restaurantes. En ese sentido, el joven asiático explicó que «el 90% es congelado», una cifra que puede sorprender a muchos comensales que asumen, erróneamente, que están comiendo productos recién elaborados. Asimismo, el chef detalló que «un 5% lo hacemos nosotros y otro 5% fresco», entre los que se encuentran «fruta, algún pescado…», concluyó.
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