























La sangre de Roca Rey aún estaba fresca. Se palpaba en el ambiente. En 72 horas habían caído heridos Morante y el peruano, los dos grandes ases del toreo, con dos cornadas de pronóstico muy grave en la primavera peligrosa de Sevilla. ... Duros tabacos en una feria en la que han embestido muchos toros y se ha visto soberbio toreo, aunque las teles solo se hagan eco del cáliz derramado. Que está muy bien, colegas, pero asómense al arte de la tauromaquia y enséñenselo al mundo a través de sus canales. El ruedo siempre es un escenario de contrastes brutales, de puras realidades... En medio de ese runrún por el drama, la feria continuaba. Como seguía la vida, aunque la corrida de Juan Pedro Domecq viniese tan vacía de ella. «¡Toro, toro!», gritó un espectador en las postrimerías. Y otro le contestó que si quería toros se fuese a Las Ventas: «¡Vete a Madrid!». Faltó toro, sí, y precisamente el que mejor estuvo necesitaba más, pero ante notario firmaríamos otra feria como la sevillana, donde los toros han derrochado embestidas para gozar y triunfar.
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