

























A veces, las cosas no son lo que parecen. O lo que se dice que son. También en el mundo de la cocina, en el que en ocasiones el desconocimiento y la picaresca se alían en una ceremonia de la confusión que mezcla productos y ... sabores. Seguramente ya queden pocos despistados, pero no hace muchos años eran multitud los que decían que comían angulas cada Navidad cuando en realidad lo que llevaban a la mesa era un sucedáneo hecho a base de distintos tipos de pescado y cortado ingeniosamente en forma de cilindro fino y alargado, para emular la forma de los alevines de las anguilas. En el caso del pescado original, el precio del kilo puede alcanzar los miles de euros; en el caso de la imitación, por un puñado de euros se puede comprar una bandeja.
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