












Tiene razón Federico Jiménez Losantos cuando insiste en que José Luis Rodríguez Zapatero todavía ostenta la cualidad de presidente del Gobierno. La disposición adicional primera de la Ley del Gobierno de 1997 establece lo siguiente: «Quienes hubieran sido presidentes del Gobierno tienen derecho a utilizar dicho título y gozarán de todos aquellos derechos, honores y precedencias que legal o reglamentariamente se determinen».
Por cierto, el presidente dice que siempre se ajustó a la legalidad, pero no olvidemos que, nada más llegar al poder, y sin existir todavía la Ley de Memoria, en 2005 se llevó una obra escultórica de un artista español de prestigio internacional, José Capuz. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid declaró nula de pleno derecho la retirada de esa estatua en una sentencia de 2009, posteriormente confirmada por el Tribunal Supremo en 2012.
Que todos los ciudadanos aceptáramos como normal que un presidente del Gobierno se llevase una estatua de madrugada, mientras dormíamos, no estuvo bien. La democracia no consiste solo en votar. El presidente del Gobierno se sintió impune y siguió adelante: su Consejo de Ministros aprobó dos ofertas públicas de empleo (2025 y 2026) cuyos criterios de selección también serían declarados nulos de pleno derecho por el Tribunal Supremo. Todo ello consta en los repertorios jurisprudenciales.
José Luis Gardón. Madrid
Quien se tome la molestia de revolver el trastero de la historia y rascar en la superficie de la actualidad que nos ocupa se dará cuenta de que, como decía Bertrand Russell, las cosas no son buenas ni malas: las cosas son así. Y que deberíamos dejar el maniqueísmo para las películas de Hollywood, los fanáticos del fútbol, los discursos del señor Sánchez y los sermones más propios del Antiguo Testamento.
También advertía que afirmar alegremente que la bandera palestina es la bandera de la humanidad resulta un pelín exagerado. Cabe recordar que los palestinos fueron aliados del Tercer Reich; se negaron a compartir parte del pedregal que habitaban con los protagonistas del éxodo judío –frente al consenso de las naciones–; demostraron su incapacidad para mantener la convivencia en la región; y llevan años boicoteando cada plan de paz y lanzando esa consigna que dice «desde el río hasta el mar», que consiste, básicamente, en fundar un califato, cubrir con velo a las mujeres y acabar con las existencias de jamón serrano.
Aquí ha causado sensación el gesto espontáneo de Lamine Yamal, que no dudó en enarbolar la bandera palestina en pleno calor de los festejos por el título de Liga, y ya se han dejado oír voces que piden más estrellas como la de Rocafonda y menos Moratas y Carvajales.
Otros han aprovechado que la ocasión la pintan calva para exigir 'menos samba e mais trabalhar'; también más médicos, científicos, ingenieros, políticos decentes, viviendas, seguridad en las calles, sueldos justos y huevos a buen precio. Estos últimos insisten en que deberíamos arreglar primero el desaguisado patrio y, después, si eso, ponernos a la tarea de llevar la prosperidad allí donde Brian perdió la sandalia y derribar cuantos molinos de viento se nos pongan por delante. Aunque ahora tengan la catadura de un crucero de lujo lleno de turistas con cagalera.
José Juan González García. Oviedo (Asturias)
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