



















«No me digan que los niños al hogar de los servicios sociales y yo a un albergue, porque esa no es la solución». Cati clama por un trabajo con el que ganarse la vida y, más aún, para evitar que la separen de sus ... dos hijos. Y está desesperada porque tiene un ultimátum de tres meses, después de múltiples penalidades, incluso una paliza sufrida por ella y su primogénito para echarlos de una vivienda.
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