























Es ruido. Estruendo. No pueden ser tan tarugos. No se pueden creer lo que sueltan por su boca. Ellos hablan y nosotros «¡Hala lo que ha dicho!». Y da igual si se trata de mentiras, de medias verdades (había escrito mierdas verdades), de ocurrencias o ... de lo que sea. Mientras llamen nuestra atención cumplen con su propósito. Los Óscar. O Los López. Es muy gracioso cuando Óscar López, que pertenece a los dos dúos, calienta su voz cavernosa digna de mejores discursos y dice: «El que la hace la paga, se llame Ábalos o se llame Ayuso. Es muy importante combatir la corrupción. El PSOE actuó inmediatamente, meses antes de conocerse la sentencia. Todavía estamos esperando que se actúe en el PP». Y lo mejor: «Es importante en estos tiempos que estamos viviendo no mezclarlo todo». Y parece Santiago Segura como Torrente haciendo la comida a Tony Leblanc, echando hasta colillas en la batidora. Me gustaría que los dos Óscar tuvieran voz atiplada, como la de Truman Capote, porque con esos vozarrones parece que hablan en serio. Tennessee Williams achacaba a Truman Capote una voz tan aguda que sólo podía detectarla un murciélago.
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