Para 4
1.95€/pers.
274kcal/100g
Ingredientes
- 3 pechugas de pollo enteras (sin piel ni hueso)
- 4-5 rodajas de piña natural o en su jugo
- 8 cucharadas de salsa teriyaki
- 1 trozo de jengibre fresco (3 cm)
- 1 cucharada de miel
- 1 diente de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Semillas de sésamo para decorar
- Sal
- Pimienta negra
Este plato de pechugas de pollo glaseadas con salsa teriyaki y piña es de esos que solucionan una cena especial sin montar un lío en la cocina. El resultado parece sacado de un restaurante asiático, pero se prepara en una sola sartén y en menos de una hora. El pollo queda jugoso, el glaseado dulce-salado lo envuelve con brillo, y la piña aporta ese toque tropical que le sienta de maravilla.
La mezcla funciona porque combina sabores que encajan solos: el umami de la teriyaki, la frescura del jengibre, el aroma del ajo y la dulzura ligera de la miel. Cuando todo reduce, crea una capa densa y pegajosa que convierte un simple pollo en un plato que pide pan o un cuenco de arroz.
Es una receta perfecta para quienes están cansados del pollo de siempre y quieren un plato exótico pero sencillo, sin ingredientes raros ni técnicas complicadas.
Un poco de historia
La salsa teriyaki nació en Japón como técnica para lacar pescados —sobre todo salmón— mezclando soja, mirin, azúcar y jengibre. Con el tiempo se extendió a carnes y verduras, hasta convertirse en una salsa imprescindible en la cocina japonesa moderna.
Curiosamente, su expansión internacional se dio gracias a la cocina hawaiana, donde los inmigrantes japoneses adaptaron la receta añadiendo azúcar moreno, ajo y zumo de frutas tropicales. Por eso hoy la asociación entre teriyaki y piña nos parece tan natural: la unión de lo japonés con lo hawaiano dio como resultado una cocina dulce-salada que ha dado la vuelta al mundo.
Para seguir en clave asiática y sacarle partido al pollo y a los glaseados, en la web hay recetas que encajan de maravilla con esta preparación. Un plato ideal es el pollo con almendras, con ese toque oriental que recuerda al estilo de los salteados chinos. También funciona muy bien el pollo al limón, perfecto si te gustan las salsas cítricas y frescas. Y si prefieres un guiso lleno de sabor, el pollo al curry tradicional es otro recetón que combina especias, cremosidad y mucho aroma.

Preparación del pollo
- Retiramos cualquier resto de grasa o cartílago de las pechugas. Las cortamos en tiras similares para que se cocinen de manera uniforme y las salpimentamos. Se pueden cocinar enteras, pero tardarán algo más en hacerse y absorber la salsa.
- Calentamos un chorrito de aceite en una sartén amplia. Doramos el pollo 2-3 minutos por cada lado para que coja color. No buscamos cocinarlo del todo, solo sellar la superficie. Lo retiramos.


Preparación de la salsa
- Pelamos y rallamos el diente de ajo y un trozo generoso de jengibre de unos 3 cm.
- Añadimos un poco más de aceite y sofreímos ajo y jengibre 1 minuto, removiendo sin parar para evitar que se quemen.
- Añadimos la salsa teriyaki y la miel. Mezclamos bien y dejamos que burbujee a fuego medio.
- Colocamos las rodajas de piña en la sartén y dejamos que se doren un minuto por cada lado. Con el calor y la miel se caramelizan ligeramente, aportando un sabor espectacular.




Presentación final
- Incorporamos de nuevo las tiras de pollo, colocándolas encima de las rodajas de piña.
- Dejamos cocinar unos 10 minutos a fuego medio, pincelando el pollo con la salsa mientras reduce. Poco a poco se formará un glaseado espeso y brillante.
- Apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos. Servimos el pollo con la piña caramelizada, un chorrito de la salsa y un toque de sésamo por encima.




Consejos para unas pechugas de pollo glaseadas con salsa teriyaki y piña de rechupete
- Si usas piña en conserva, procura que sea en su jugo. Si es en almíbar quedará demasiado dulce.
- La salsa teriyaki casera (soja, azúcar moreno, jengibre, ajo y un toque de vinagre) funciona fenomenal si no tienes la comercial.
- El acompañamiento ideal: arroz blanco, arroz basmati o noodles salteados.
- Si tienes tiempo, marina el pollo una hora con un poco de teriyaki para que coja más sabor.
- La miel se puede sustituir por azúcar moreno o por sirope de arce, que queda especialmente bien con la piña.
Curiosidades de rechupete
La asociación entre pollo, piña y salsas dulces no viene de la cocina moderna, aunque lo parezca. En la Europa medieval ya se mezclaban carnes y frutas, y en Asia la combinación de dulce-salado ha estado presente desde hace siglos. La cocina hawaiana popularizó esta mezcla en los años 60, cuando la piña se convirtió en símbolo gastronómico del archipiélago. De ahí salieron platos que luego viajarían medio mundo, como estas combinaciones con teriyaki que hoy vemos en todo tipo de restaurantes.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
- ¿Puedo usar contramuslos en vez de pechuga?
Sí, quedan incluso más jugosos. Solo ajusta el tiempo para que se cocinen bien. - ¿Se puede hacer sin miel?
Sin problema. Prueba con azúcar moreno o sirope de arce. - ¿La piña natural es mejor que la de lata?
Sí, pero la de lata “en su jugo” da muy buen resultado. - ¿Qué pasa si la salsa queda demasiado espesa?
Añade una cucharada de agua y remueve hasta ajustar la textura. - ¿Se puede preparar con antelación?
Sí. El pollo se recalienta muy bien en sartén a fuego suave con un chorrito de agua.
Última revisión: 5 diciembre 2025
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40 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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Etiquetas: cocina asiática jengibre miel pechugas de pollo pimienta negra piña sésamo teriyaki
























