

























«Cuando Marcus murió, yo también morí por dentro». La frase, pronunciada por Wendy Duffy antes de viajar a Basilea para morir, resume con crudeza una historia que ha sacudido el debate británico sobre la muerte asistida más allá de los márgenes de la discusión ... parlamentaria. Duffy tenía 56 años, vivía en West Midlands, había trabajado como cuidadora y no padecía ninguna enfermedad terminal. Su única dolencia, era un duelo insoportable.
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