0.2€/pers.
28kcal/100g
Ingredientes
- 300 g de cebolla
- 200 g de puerro
- 200 g de zanahoria
- 150 g de apio
- 200 g de calabación
- 150 g de tomate maduro
- 180 g de sal gruesa
- 3 dientes de ajo
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de tomillo seco
- 1 cucharadita de perejil seco o un pequeño manojo de perejil fresco
- Pimienta negra al gusto
Tener unas pastillas de caldo de verduras caseras listas en la cocina es una de esas costumbres que parecen poca cosa hasta que un día te salvan un arroz, una crema, una sopa rápida o una salsa que pedía un empujón de sabor. No estamos hablando del cubito industrial de toda la vida, sino de una versión hecha en casa, más honesta, más aromática y con un sabor vegetal de verdad. La idea es sencilla: cocinar las verduras hasta concentrarlas, triturarlas bien y después congelarlas en porciones para usarlas cuando haga falta.
La gracia de esta receta está en dos cosas. La primera, que puedes controlar el sabor y decidir si lo quieres más limpio, más herbáceo o con un punto más potente de apio y puerro. La segunda, que funciona como fondo de nevera o congelador para cocinar mejor sin complicarte la vida. Estas pastillas de caldo caseras no quedan secas como una industrial; son más bien cubitos compactos de concentrado de verduras, y precisamente por eso tienen un sabor más natural y mucho menos plano.
Si te gusta esta forma de cocinar con previsión, luego te encajarán muy bien un caldo de verduras casero, una crema de verduras de aprovechamiento o una sopa juliana para gastar parte de lo que tengas en la nevera sin perder ni un gramo de gracia.
Receta casera de pastillas de caldo de verduras

Preparación paso a paso
- Preparamos todas las verduras. Lava bien la cebolla, el puerro, la zanahoria, el apio, el calabacín y el tomate. Pela lo que haga falta y corta todo en trozos pequeños. No hace falta un picado fino de quirófano, pero sí un tamaño parecido para que luego se cocinen de forma uniforme.
- Arrancamos con el sofrito. Pon una cazuela amplia al fuego con el aceite de oliva. Añade la cebolla, el puerro y el ajo picado. Cocina a fuego medio durante 8 o 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que empiecen a ablandarse y a soltar aroma.
- Sumamos el resto de verduras. Incorpora la zanahoria, el apio, el calabacín y el tomate. Añade el laurel, el tomillo, el perejil y un poco de pimienta negra. Cocina unos 10 minutos más, siempre a fuego medio, para que las verduras pierdan parte del agua y cojan algo de fondo.
- Entramos con la sal. Añade la sal gruesa y mezcla muy bien. Aquí está una de las claves del asunto: la sal no solo sazona, también ayuda a conservar y a concentrar el conjunto. Por eso esta receta no se usa a cucharadas alegres, sino en pequeñas porciones, igual que harías con una pastilla de caldo comprada.
- Reducimos con paciencia. Sigue cocinando a fuego medio-bajo durante 25 o 30 minutos, removiendo de vez en cuando. Las verduras deben quedar muy blandas y el conjunto bastante espeso. No buscamos una menestra, sino una masa vegetal concentrada, casi una pasta. Si ves que hay demasiado líquido, sube un poco el fuego al final para evaporar el exceso.
- Trituramos hasta dejarlo fino. Retira la hoja de laurel y tritura todo con batidora de vaso o de brazo hasta conseguir una pasta homogénea. Cuanto más fina quede, mejor textura tendrán luego tus pastillas de caldo de verduras caseras. Si la mezcla está demasiado líquida, devuélvela al fuego unos minutos más para reducir.
- Probamos con cabeza. Ojo aquí: no pruebes esperando el sabor de una crema de verduras lista para comer. Debe quedar intensa y bastante salada, porque es un concentrado de caldo. Piensa que después usarás una pequeña porción para enriquecer agua, arroces, guisos o salsas.
- Pasamos a los moldes. Reparte la pasta en una cubitera de silicona o en moldes pequeños. Presiona ligeramente con una cucharilla para que no queden huecos y alisa la superficie. También puedes extenderla en una bandeja pequeña forrada y luego cortar porciones una vez congelada.
- Congelamos. Lleva los moldes al congelador durante varias horas, hasta que las porciones estén completamente firmes. Después desmolda y guarda las pastillas de caldo caseras en una bolsa o recipiente hermético.
- Cómo usarlas. Para una sopa suave o una crema ligera, suele bastar 1 pastilla por cada 400 o 500 ml de agua, aunque aquí manda el gusto y el tamaño del cubito. En arroces, guisos y legumbres puedes disolver una directamente durante la cocción y ajustar después el punto de sal.




Consejos para unas pastillas de caldo de rechupete
- Usa verduras frescas pero no hace falta que sean perfectas; esta receta es muy buena para aprovechar.
- No reduzcas demasiado el apio si quieres un sabor de caldo más marcado.
- El tomate ayuda a redondear el conjunto y a dar profundidad, no lo quites sin más.
- La mezcla debe quedar espesa, no líquida; si no, al congelar será más incómoda de manejar.
- Conviene usar cubiteras de silicona porque desmoldan mucho mejor.
- Marca en la bolsa que son pastillas de caldo concentrado, para no confundirlas con otro preparado.
- Al usarlas, recuerda que ya llevan bastante sal; prueba antes de rectificar.
- Funcionan muy bien en sopas, arroces, fideuás, lentejas, salsas y salteados.
- Si quieres un perfil más mediterráneo, puedes añadir un pellizco de romero o albahaca seca.
- Mejor congeladas que en nevera si has hecho cantidad.
Curiosidades de rechupete
Lo curioso de estas pastillas de caldo de verduras es que no nacen para lucirse por sí mismas, sino para hacer que todo lo demás sepa mejor. Son una de esas recetas invisibles que casi nunca salen en la foto, pero que marcan una diferencia muy seria en la cuchara.
El nombre nos lleva enseguida al cubito industrial, pero en casa el resultado suele parecerse más a una versión concentrada, densa y menos uniforme. Y eso no es un defecto; al contrario. Es la prueba de que hay verdura real detrás, con sus fibras, sus jugos y sus pequeños matices.
También tienen algo muy de cocina antigua y muy de cocina moderna a la vez. Antigua, porque responden a la lógica de concentrar sabores y no desperdiciar nada. Moderna, porque te dejan medio trabajo hecho para los días en los que uno quiere cocinar bien, pero sin montar una romería entre olla, cazuela y media nevera abierta.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Lo primero que suele aparecer es si quedan como las pastillas industriales de verdad. No exactamente. Las industriales son secas, prensadas y muy estables a temperatura ambiente; estas son caseras, más húmedas y con una textura de pasta congelada compacta. La ventaja está en el sabor, que resulta más vegetal y menos agresivo.
A muchos os inquieta si llevan demasiada sal. La respuesta es sí, en la mezcla base la llevan, porque hablamos de un concentrado. Pero no se comen tal cual, sino diluidas en otras preparaciones. El truco está en usarlas como fondo y salar con prudencia el resto de la receta.
Al preparar el primer lote suele llegar la pregunta de si se pueden hacer sin congelar. Poder, se puede guardar unos días en la nevera, pero donde mejor funcionan es congeladas en porciones. Así duran más, se manipulan mejor y tienes el caldo listo en el momento exacto en que lo necesitas.
No tarda en surgir otra muy práctica: qué verduras son imprescindibles. Para mí hay una base que sostiene el sabor de verdad: cebolla, puerro, zanahoria y apio. Luego puedes jugar con calabacín, tomate, ajo, setas o hierbas, pero ese primer bloque es el que da el perfil más reconocible de caldo de verduras casero.
Y una última que tiene toda la lógica del mundo: para qué recetas merecen más la pena. Donde más se notan es en arroces, sopas rápidas, legumbres y salsas que necesitan profundidad sin volverte loco haciendo un caldo desde cero. Ahí es donde estas pequeñas joyas de congelador se ganan el sueldo con bastante descaro.
Última revisión: 3 mayo 2026
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Categorías: Recetario de cocina Recetas de sopas, caldos y cremas
Etiquetas: ajo apio calabacín cebolla cocina francesa laurel perejil pimienta negra puerro tomate tomillo zanahorias
























