




















Hora y media después del fiasco ante el Congo, en un triste estreno de Portugal en el Mundial, Cristiano desfilaba por la zona mixta del NRG Stadium de Houston junto a dos miembros de seguridad de la selección lusa. Lo hacía con cara de pocos ... amigos y sin atender a ninguna de las peticiones de los periodistas para que se parara a hablar. Una caminata de unos 30 segundos con gesto muy serio, sabedor que en el que seguramente sea su último Mundial, ni él ni sus compañeros habían estado a la altura.
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