Para 10
0.4€/pers.
356kcal/100g
Ingredientes
- Para la masa de las rosquillas: 600 g de harina de trigo
- 3 huevos
- 150 g de azúcar
- 16 g de levadura química
- 1/4 vaso de licor de anís
- 1/4 vaso de aceite de girasol
- 1 limón, su ralladura y zumo
- 1 naranja, su ralladura y zumo
- Para su fritura: Aceite de girasol o aceite de oliva suave
- Para decorar: Azúcar para rebozar
La repostería tradicional española es amplia, extensa y deliciosa. Tortas, bollos, cocas, torrijas, churros y otras masas dulces, ya sean horneadas o fritas, forman parte de su repertorio. Entre los postres de sartén tradicionales están las recetas de rosquillas y, concretamente, las rosquillas fritas roceñas que por aquí nos traen hoy.
Las rosquillas roceñas o de Santa Águeda nada tienen que ver con las rosquillas a secas. Estas saben a limón y naranja y tienen un toque de anís delicioso. Su textura es más blanda, son tiernas y esponjosas. Esto las convierte en unas de las mejores rosquillas que hemos probado rivalizando con las rosquillas de mi madre Rosa. Y tenemos el presentimiento que a vosotros también os van a cautivar.
Desde la elaboración hasta la degustación, todo tiene un encanto especial en las rosquillas roceñas. Para hacerlas es necesario usar un palo con el que, introducido dentro del agujero, se gira la masa dentro del aceite. Así se evita que el agujero se cierre y mantenga su forma de rosquilla. Es divertido prepararlas y podemos involucrar en ello a los niños, pero el momento de la fritura… mejor reservarlo a los adultos. Acompañad estas rosquillas roceñas de un buen tazón de chocolate caliente, un café con leche, infusión, leche fría o comedlas tal cual, a palo seco. Como son tiernas y jugosas entran de maravilla. Son perfectas para el desayuno o la merienda. ¿Te animas a prepararlas ya?
Receta de rosquillas fritas roceñas
Preparación de la masa de las rosquillas roceñas

- Lavamos bien el limón y la naranja, los secamos y rallamos. Añadimos la ralladura al azúcar y frotamos con las manos para que este se impregne bien de los aromas de los cítricos. Reservamos.
- Separamos las yemas de las claras y los colocamos en dos cuencos distintos (el de las claras que sea grande porque en él iremos añadiendo el resto de los ingredientes), procurando que no caigan restos de cáscara en ninguno de ellos.
- Montamos las claras a punto de nieve, ya sea a mano con unas varillas metálicas o con ayuda de unas varillas eléctricas. No os perdáis el vídeo que muestro al principio. También batimos las yemas hasta que estén cremosas y blanquecinas.
- Las añadimos al cuenco en el que tenemos las claras a punto de nieve y removemos con suavidad hasta integrar. Hacemos movimientos envolventes, de abajo a arriba, para que no se pierda el aire que hemos incorporado con el batido.
- Añadimos el azúcar aromatizado con las ralladuras y la levadura y continuamos removiendo de la misma manera, con suavidad y lentamente. A continuación, añadimos el anís, el aceite y medio vaso de mezcla de zumo de limón y naranja. Removemos con delicadeza hasta que no queden grumos.
- Para finalizar la masa incorporamos la harina, poco a poco y removiendo entre añadidos. Puede que necesitemos más harina de la indicada, esto dependerá del grado de absorción de líquido que tenga la harina utilizada. La masa ha de quedar blandita y ligeramente pegajosa.










Forma de las rosquillas
- Espolvoreamos con harina una fuente grande o una bandeja de horno y colocamos sobre ella bolitas de la masa. Nos enharinamos las manos para poder manipularla mejor y que no se nos pegue. Como es una masa blanda, las bolitas quedarán aplastadas. Es normal.
- Una vez porcionada la masa solo queda formar las rosquillas y freír. Para ello calentamos a fuego medio una buena cantidad de aceite. Usamos un cazo o cazuela grande, con altura. No nos vale una sartén.



Tipos de rosquillas. Dobles o simples
- Las rosquillas se pueden hacer dobles o simples. Las dobles se hacen juntando dos porciones de masa, por la cara que no ha estado en contacto con la harina para que se peguen bien. Apretando ligeramente y haciendo un agujero con las puntas de los dedos.
- Las sencillas se hacen con una sola porción de masa, haciendo igualmente un agujero en el centro.


Fritura y presentación de las rosquillas roceras
- Freímos las rosquillas en el aceite y usamos el mango de una cuchara de madera (o un palo cualquiera) para introducirlo en el agujero y hacer girar las rosquillas. Con ello evitamos que el agujero se cierre. Volteamos para que la rosquilla se dore por igual por todos lados.
- Las rosquillas se hundirán al meterlas en el aceite, pero terminarán subiendo a la superficie. Cuando las rosquillas estén doradas, las escurrimos bien de aceite, retiramos a un plato con azúcar y rebozamos bien. Dejamos enfriar antes de servir.





Consejos para unas rosquillas roceñas perfectas
- Podemos batir los huevos enteros, con el azúcar aromatizado en la ralladura de cítricos, y evitarnos el engorro de separar claras y yemas. En este caso necesitamos batir durante más tiempo hasta que la mezcla se haya vuelto cremosa y blanquecina. Mejor contar con un robot de cocina que nos facilite la tarea.
- Para un sabor a anís más intenso, añadimos una cucharadita de anís molido o semillas de matalahúga. Estas últimas le darán un toque crujiente y más textura a las rosquillas.
- Las rosquillas crecen mucho al freír, por efecto de la levadura química. Conviene ser comedidos a la hora de porcionar la masa si no se quiere terminar con rosquillones en vez de rosquillas. El uso de un palo no es imprescindible, se puede sustituir por el mango de una cuchara de madera o cualquier otro objeto de forma similar.
- Cuidado con la temperatura del aceite. No ha de estar excesivamente alta o se nos quedarán crudas por dentro al tiempo que parece que están perfectas por fuera. Lo mejor es hacer una prueba con la primera y ajustar según veamos necesario.
Curiosidades de rechupete
Las rosquillas roceñas, también conocidas en algunos lugares como rosquillas de Santa Águeda, pertenecen a la gran familia de los dulces de sartén españoles. Este tipo de repostería frita es muy antiguo y aparece en muchas regiones del país con variaciones en forma, ingredientes o aromatización.
A diferencia de otras rosquillas más compactas, estas se caracterizan por su textura ligera y esponjosa, conseguida gracias al batido de los huevos y al uso de levadura química. El resultado es una masa tierna, muy aromática y con un interior suave.
El sabor de estas rosquillas destaca por la combinación de cítricos y anís, dos aromas muy presentes en la repostería tradicional. La ralladura de limón y naranja aporta frescor, mientras que el licor de anís redondea el sabor con ese toque dulce tan característico.
En muchas casas se preparaban durante fiestas populares o celebraciones religiosas, y la elaboración solía convertirse en una actividad colectiva. Formar las rosquillas, freírlas y rebozarlas en azúcar era una tarea que reunía a varias personas en la cocina durante toda una tarde.
Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Al trabajar la masa, una de las primeras preguntas suele ser si debe quedar muy firme o algo pegajosa, y lo correcto es una masa blanda y ligeramente pegajosa, que permita formar las rosquillas sin endurecerlas.
Cuando se añaden los cítricos, surge la duda de si usar solo la ralladura o también el zumo, y en esta receta ambos ingredientes aportan aroma y frescor, equilibrando el sabor del anís.
Durante el formado de las rosquillas, muchos se preguntan por qué se utiliza un palo o mango de cuchara, y la razón es que al girar la rosquilla en el aceite se evita que el agujero se cierre mientras se fríe.
Al freír las rosquillas, también aparece la preocupación de si el aceite está demasiado caliente, ya que una temperatura alta puede dorarlas rápido por fuera y dejarlas crudas por dentro.
Pensando en el acabado final, surge la cuestión de si deben rebozarse inmediatamente en azúcar, y lo ideal es hacerlo cuando aún están calientes, para que el azúcar se adhiera bien a la superficie.
Por último, muchas personas preguntan cuánto tiempo se conservan estas rosquillas, y bien guardadas en un recipiente cerrado se mantienen tiernas varios días, aunque recién hechas siempre están en su mejor momento.
Última revisión: 4 marzo 2026
Hemos trabajado 2 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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