























Los hermanos Ángel y Javier Escribano han dado un pelotazo de casi mil millones de euros en apenas tres años con su entrada en Indra. El PP solo ha tardado 36 meses en percibir que en esa operación pudo haber uso de información privilegiada ... y pide el VAR a desgana como quien le dice a esos que incordian día y noche por teléfono que no vuelvan a llamar nunca más. No hacía falta una crisis de gobernanza como la habida en Indra, que ha costado el cargo a varios consejeros y al propio presidente, para darse cuenta de que algo olía mal en el hecho de convertirse en el accionista de una cotizada estratégica, de la mano de la Moncloa, apalancado, con las acciones pignoradas y con el plan de autocomprarse la empresa familiar al precio fijado por ellos mismos en calidad de comprador y vendedor.
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