
























Desde los primeros días de la guerra de Irán, a Donald Trump y a su secretario de Defensa, Pete Hegseth, se les han acabado los adjetivos para retratar el aniquilamiento del Ejército iraní ejecutado por los ataques conjuntos de EE.UU. e Israel: « Destrozado», «destruido», « ... diezmado», «devastado», «daño monumental», «no queda nada»… Pero la superioridad militar abrumadora de EE.UU. sobre Irán no ha acabado con su capacidad para ejecutar ataques: se vio antes de la tregua anunciada por el presidente de EE.UU. el pasado 8 de abril, con operaciones exitosas contra países de la región; y también en los escarceos en Ormuz durante el alto el fuego.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。