























Fernando Muñoz
El último cine español se ha abonado a la mirada cercana de los dramas cotidianos. Lo ha hecho, eso sí, con una nueva hornada de cineastas –la mayoría mujeres– que no vienen de una élite sino desde una clase media que ha decidido contarse sin ... aquellos paternalismos con los que la burguesía del cine de los ochenta y noventa retrata a los pobres de los barrios por los que paseaban en taxi. Es el caso de Marta Matute, cineasta que debuta en pantalla tras años madurando la historia de una chica que salta a la edad adulta con la responsabilidad de cuidar a su madre con alzhéimer. Un drama demasiado corriente y que en la película, de sugerente título 'Yo no moriré de amor', retrata desde la normalidad conocida. Aquí la chica sale con sus amigas y se busca la vida como camarera mientras trata de estudiar, el padre está presente en la casa pero como un mueble más y la hermana mayor está a la espera de un buen trabajo en Barcelona, a muchos kilómetros de la tierra familiar de Madrid. No le hace falta a Matute aderezar con más dramas uno que ya pesa bastante en la vida de esa joven que, por si acaso dudan, se basa en ella misma. «De mis 17 a mis 28 años no recuerdo prácticamente nada», cuenta a ABC. El proceso de la película le ha ayudado a viajar a esos años borrados por el duelo y la carga y reconstruirlo gracias a un guion que ha pulido en la Residencias en la Academia de Cine y demás laboratorios de guion. Un viaje que le valió doble premio: el de reconciliarse con su pasado y la Biznaga de oro en el Festival de Málaga. Vendrán más, como la nominación segura al Goya a dirección novel y su protagonista, Júlia Mascort, al de actriz revelación. Aunque lo más importante es lo que termina por decir: «Hacer esta película ha colocado la historia de mi madre en un lugar mucho más sanador».
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。