

























Hasta cuatro veces retumbaron las vuvuzelas en las calles alicantinas. Un trébol de la buena suerte que celebraba cada gol de España antes de ir a los toros. Una hora se retrasó el festejo por el Mundial y, tras la victoria futbolera, se abrió la ... puerta grande con toda la noche en lo alto. Pasadas las diez y media, aupaban a hombros a Samuel Navalón mientras sonreía su apoderado, Manuel Amador, al que felicitaban a la entrada por los carteles de Albacete y a la salida por el triunfo de su torero.
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