



















Carabanchel huele ya a claveles y a verbena, las primeras señales de las fiestas de San Isidro que empiezan a asomar en las calles del castizo barrio de la capital. Pero este domingo de lluvia gris y paraguas vencidos por el viento también huele a ... preocupación. A apenas unas horas de la llegada al hospital Gómez Ulla de los 14 españoles evacuados del crucero MV Hondius tras el brote de hantavirus, el barrio contiene la respiración entre la rutina de siempre y una inquietud que pocos terminan de verbalizar del todo.
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