























Habla Sánchez Neira en su 'Gran Diccionario Taurómaco' de tres clases de aficionados y públicos: el que va a contadas corridas, pero no entiende lo que ve; el que sabe lo que ve, pero se deja arrastrar por la pasión, y los inteligentes, que ... conocen las cualidades de los lidiadores y las condiciones de las reses. En este último matiz estriba la clave de la cuestión. Para saber ver una corrida hay que estudiar al toro, no perder detalle de su comportamiento y de sus reacciones en todos los momentos de la lidia, desde que asoma por chiqueros hasta que lo arrastran las mulillas.
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