
























Tembló, vomitó, apenas podía respirar. Por un Daniil Medvedev estupendo y por un bajón de energía que hizo temblar al personal. Pero Jannik Sinner se refugió en la lluvia y al día siguiente, ya con sol, se impuso en el tercer set para ... jugar su segunda final consecutiva en Roma. Por el momento, no hay quien pueda con el número 1.
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