




























Fue uno de esos actos que solo acierta a explicar quien lo diseña en su cabeza y posteriormente lo ejecuta. Una incomprensible broma que se le ocurrió a un joven —ya no tan joven— de 27 años y que le pudo costar muy cara a ... él y al grupo del que formaba parte. Sucedió hace 24 años en Daegu, Corea del Sur, cuando Khalilou Fadiga decidió entrar en una joyería y robar un collar sin caer en la cuenta de que formaba parte de la selección de fútbol de Senegal que había recorrido más de 13.000 kilómetros para representar a su país en el Mundial organizado por Corea y Japón.
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