Hay platos que parecen más complicados de lo que realmente son, y eso suele pasar cuando vienen de fuera y no los tenemos tan vistos en casa. Basta con cambiar cuatro hábitos para descubrir que no tienen misterio y que además encajan perfectamente en el día a día. En ese punto aparece el cuscús, un básico de la cocina del norte de África que cada vez se cuela más en nuestras cocinas por lo fácil que es de preparar y lo bien que combina con casi todo.
El cuscús no deja de ser sémola de trigo duro trabajada en pequeños granos, pero detrás hay tradición, técnica y muchas formas de sacarle partido. Desde platos contundentes con carne hasta versiones ligeras con verduras, se adapta sin problema a lo que tengas en la nevera. Te dejamos ideas de recetas como cuscús con pollo al curry, el cuscús marroquí con verduras o el cuscús con pollo y verduras.

Curiosidades, historia y origen
Hablar de cuscús es viajar directamente al Magreb, donde forma parte de la base de la alimentación diaria desde hace siglos. Marruecos, Argelia y Túnez lo consideran casi un símbolo nacional, y no es raro que cada familia tenga su propia forma de prepararlo. Originalmente, el cuscús se cocinaba al vapor en un recipiente especial llamado cuscusera, donde los granos se hidrataban lentamente con el vapor de guisos que se cocinaban debajo. Este método sigue siendo el tradicional, aunque hoy en día la versión precocida ha simplificado mucho las cosas.
En 2020, el cuscús fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, lo que da una idea de su importancia cultural. No es solo comida, también es un elemento de reunión, celebración y vida cotidiana.
Variaciones y anécdotas
En Marruecos es habitual encontrar cuscús con cordero y verduras, mientras que en Túnez se le añade un punto picante con harissa que no deja indiferente. En cambio, en muchas cocinas europeas se ha adaptado a recetas más rápidas, tipo ensalada fría con verduras y algo de proteína.
Con el paso del tiempo, el cuscús ha pasado de ser un plato de domingo o de celebración a una solución rápida entre semana. En apenas cinco minutos puedes tener una base lista para mezclar con lo que tengas a mano. Resulta curioso cómo ha conquistado también el terreno de la cocina saludable. Muchos lo utilizan como alternativa al arroz o la pasta, sobre todo en platos ligeros que no requieren largas cocciones.

Beneficios del cuscús
- El cuscús es una fuente interesante de hidratos de carbono complejos, lo que lo convierte en un buen aliado para obtener energía de forma sostenida. Además, su contenido en proteínas vegetales lo hace bastante completo si se combina con verduras o legumbres como el cuscús con pollo y verduras.
- Aporta vitaminas del grupo B y minerales como el selenio, que tiene un papel importante en el organismo. También es bajo en grasas, lo que permite integrarlo sin problema en dietas equilibradas.
- Otro punto a su favor es lo fácil que resulta de digerir, siempre que no haya problemas con el gluten. Su textura ligera y su preparación rápida lo hacen ideal para comidas sin complicaciones.

Consejos y trucos sobre el cuscús
- Meterse en harina con el cuscús en casa es más fácil de lo que parece, pero hay pequeños detalles que marcan la diferencia. El primero es no pasarse con el agua, ya que un exceso hará que quede apelmazado en lugar de suelto.
- Una buena técnica consiste en hidratarlo con caldo caliente en lugar de agua, lo que le aporta mucho más sabor desde el principio. Después, soltar los granos con un tenedor y añadir un chorrito de aceite de oliva o una nuez de mantequilla ayuda a que quede más ligero.
- También conviene jugar con las especias, porque el cuscús por sí solo es bastante neutro. Comino, cúrcuma o incluso un toque de canela pueden cambiar completamente el resultado sin complicarse demasiado.
- Para quienes buscan opciones diferentes, existe cuscús integral o incluso versiones sin gluten hechas a base de maíz o arroz. No es exactamente lo mismo, pero cumplen bien su función en platos similares.

El cuscús es de esos ingredientes que conviene tener siempre a mano porque te saca de más de un apuro sin renunciar al sabor. Con un par de trucos y algo de imaginación, se puede convertir en un plato completo en muy poco tiempo. Al final, todo se reduce a perderle el miedo y probar combinaciones nuevas. Seguro que en cuanto lo prepares un par de veces, empieza a aparecer en tu cocina más de lo que pensabas.

Categorías: Escuela de alimentación: cocina, técnicas e ingredientes Ingredientes y alimentos Recetario de cocina
























