Para 4
2.1€/pers.
245kcal/100g
Ingredientes
- 4 molletes
- Aceite de oliva virgen extra
- Para la pringá (ya cocida, del puchero):
- 150 g de pollo cocido (deshuesado)
- 150 g de morcillo cocido
- 50 g de jamón
- 60 g de chorizo cocido
- 30 g de morcilla cocida
- 30 g de tocino cocido
- 30 g de panceta cocida
- Caldo del puchero (el necesario para ajustar la textura)
Confieso que tengo debilidad por el montadito de pringá. Lo descubrí en mi primer tapeo por Sevilla, como seguro que le ha pasado igual a mucha gente, y me conquistó desde el primer bocado. He llegado a leer incluso que hay quien lo glorifica como el mejor bocadillo de España, y, bueno, aunque razones no le faltan, no vamos aquí a entrar en discusiones.
El origen del montadito de pringá está ligado a la cocina casera de aprovechamiento. Tradicionalmente, tras disfrutar de un buen puchero andaluz, aunque en este caso es de cocido. La comida siempre se terminaba con un poquito de pringá, que no es más que la combinación de las carnes desmenuzadas.
Y justamente se le llama pringá, por la forma de comerla: hay que pringarse los dedos, es decir, manchárselos de grasilla, pues como mejor sabe la pringá es empujando con pan y sin cubiertos. Además, con las carnes sobrantes del cocido muchas veces se preparaba otra tanda de pringá con la que se hacía también bocadillos, dándole así una segunda vida al plato. Durante generaciones, este sencillo bocado de aprovechamiento fue un salvavidas en los hogares humildes andaluces, convirtiendo los restos del guiso en un manjar contundente y sabrosísimo.
Pero la cosa no se quedó dentro de los hogares, aquel bocadillo de sobras salió de casa y conquistó las barras de los bares, hasta convertirse en un símbolo de la gastronomía popular. Actualmente, el montadito de pringá es una tapa que no suele faltar en las cartas de las tabernas de Sevilla. Seguro que, si has tapeado alguna vez por la ciudad, sabes perfectamente de lo que estamos hablando. De hecho, se ha convertido en uno de los bocadillos más míticos de España.
Eso sí, antes de que pongas el grito en el cielo, ya lo decimos aquí: ligero no es. Como se dice con sorna, el colesterol salta de alegría con cada bocado. Pero un día es un día y pocos placeres pueden competir con la experiencia de saborear esta delicia tradicional, pringándose un poquillo y brindando con una cerveza bien fría.
Receta casera del montadito de pringá
Ingredientes para preparar la receta

Preparación de la pringá
- Para preparar la pringá, comenzamos preparando todas las carnes del puchero. Deshuesamos el pollo con cuidado y le podemos quitar la piel si queremos. Recortamos también cualquier parte fibrosa o correosa del morcillo.
- Quitamos la piel al chorizo y a la morcilla si procede, los huesos de jamón, etc… Aunque en la lista de ingredientes hemos puesto cantidades, la puedes preparar en las proporciones que más te guste.
- Con todos los ingredientes limpios, empezamos a picarlos. Si vamos a usar un cuchillo, los cortamos primero en dados pequeños y luego los pasamos varias veces por la tabla, recogiendo la mezcla con la hoja hasta que quedan trozos finos.
- Si preferimos la picadora, los metemos en pequeñas tandas y damos golpes cortos para no reducirlos a puré; queremos que el resultado tenga trocitos, no una pasta homogénea.
- Una vez tenemos todas las carnes bien picadas, las mezclamos en un bol amplio y comenzamos a añadir el caldo poco a poco.
- Con una cuchara vamos ligando la pringá. Se transformará de un conglomerado de carnes a una pasta. Es importante no pasarse con el caldo: si queda demasiado líquida pierde cuerpo y se escurrirá del pan. Por el contrario, si queda muy seca, el montadito quedará apelmazado.





Montaje del montadito
- Para montar los montaditos, tomamos cada mollete y lo abrimos con cuidado por la mitad. Si usamos otro tipo de pan y éste tiene mucha miga, la retiramos con los dedos para hacer más espacio y así el relleno sea el protagonista.
- El siguiente paso es aromatizar el interior de cada pan con un buen aceite de oliva virgen extra. Le ponemos un generoso chorrito sobre las dos caras e cada mollete.
- A continuación, repartimos la pringá sobre los molletes. Con una cuchara sopera llenamos generosamente cada hueco, procurando que la mezcla llegue hasta los bordes para que el primer mordisco sea tan bueno como el último.
- Alisamos la superficie con la cuchara para evitar montículos desiguales y colocamos la parte superior del mollete encima, presionando suavemente para que el relleno se asiente y no rebose.



Cocinar el montadito
- Para rematar la receta, calentamos una plancha, sandwichera o sartén amplia a fuego medio-alto. No debe estar demasiado alta, ya que el pan se quemará antes de que el interior se caliente. Y si está muy baja, el mollete se resecará y no tendrá ese exterior crujiente tan apetecible.
- Cuando la plancha está caliente, colocamos los montaditos con la base hacia abajo y esperamos a que el pan empiece a dorarse. Si no estamos usando una sandwichera con doble cara, debemos presionarlos ligeramente con una espátula, asegurándonos de que toda la superficie esté en contacto con la plancha.
- Pasados unos minutos, comprobamos para ver el color del tostado. Nos tiene que quedar un tono bien dorado, pero no quemado.
- Si lo necesitan, les damos la vuelta a cada montadito con cuidado y repetimos la operación hasta que la tapa esté dorada y el interior bien caliente.
- Finalmente, los retiramos de la plancha y los colocamos sobre un plato. Los servimos enseguida, bien calientes, listos para disfrutarlos.




Consejos para hacer montadito de pringá de rechupete
- Aunque puedes poner en la pringá las proporciones que más te gusten, recuerda que es mejor que haya buena mezcla de carnes magras (pollo, morcillo, jamón) y grasas (tocino y panceta). Si lo hacemos solo con carnes secas, nos quedará un montadito pastoso y triste.
- Recuerda quitar siempre las partes duras antes de triturar, como los huesos, pieles, cartílagos y partes muy fibrosas para evitar encontrarnos partes duras al morder.
- Si usas la picadora, recuerda no pasarte. Mejor triturar en golpes cortos y revisando la textura. Si lo convertimos en puré fino, pierde su gracia. Queremos que nos quede una pasta untable, pero con trocitos de carne.
- Para conseguir la textura ideal de la pringá, recuerda añadir el caldo poco a poco. Si nos pasamos, nos queda muy líquida, se escurrirá del pan al morderlo. Si nos quedamos cortos, nos va a quedar un montadito seco y sin gracia.
- El mollete es el pan perfecto para esta receta. No obstante, no es imprescindible. Otros panes para hacer montaditos (baguette, pan rústico,..) también quedan bien. Lo importante es que aguante bien el relleno.
- La pringá se puede guardar hasta 3 días en nevera bien tapada, siempre contando desde el día de preparación del puchero. Los montaditos, mejor hacerlos justo antes de tostar.
- La pringá se puede congelar perfectamente. Para descongelar, la ponemos en un cazo a fuego suave. Si vemos que lo necesita, se puede incluso añadir un poco más de caldo.
Curiosidades de rechupete
Podríamos decir que, junto al serranito, el montadito de pringá es de los bocadillos más icónicos de Sevilla, comparable a lo que representa el bocata de calamares en Madrid. Siendo sincero, creo que captura como pocos el sabor de la tradición andaluza. ¿Quién iba a pensar que aquella comida humilde de aprovechamiento llegaría a ser un emblema tan querido del patrimonio culinario sevillano?
Normalmente la forma clásica de servir el montadito de pringá es calentado en la plancha o sandwichera y, por supuesto, acompañado de una bebida fresquita. A mí me encanta esa combinación de tostado por fuera y jugoso por dentro, ya que la miga queda bien empapada de los jugos de la pringá. Aunque el pan por excelencia es el mollete, cualquier pan pequeño de corteza crujiente y miga ligera sirve igual. Desde mini baguettes hasta bollitos de pan rústico.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Una de las preguntas más habituales es si la pringá se puede preparar sin todos los tipos de carne del puchero. Se puede adaptar perfectamente a lo que tengamos, pero conviene mantener el equilibrio entre carnes magras y grasas. Esa combinación es la que da jugosidad y evita que el montadito quede seco o apelmazado.
También me preguntáis qué textura debe tener la pringá ideal. Debe quedar untuosa y ligada, fácil de extender sobre el pan, pero con pequeños trocitos de carne visibles. Si queda demasiado líquida se saldrá del mollete al morder, y si queda muy seca resultará pesada y poco agradable.
Otra duda frecuente es si el montadito de pringá se puede comer sin pasarlo por la plancha. Se puede, sobre todo si la pringá está recién hecha y templada, pero el paso por la plancha marca la diferencia. Ese contraste entre el pan crujiente y el interior jugoso es parte esencial de la experiencia.
Muchos preguntáis si se puede usar otro pan que no sea mollete. Aunque el mollete es el más tradicional y agradecido, funcionan bien otros panes pequeños con miga ligera y corteza fina, siempre que aguanten bien la humedad del relleno sin romperse.
Por último, suele surgir la cuestión de cuánto tiempo se conserva la pringá. Guardada en la nevera, bien tapada, se mantiene en buen estado hasta tres días desde la elaboración del puchero, y también se puede congelar sin problemas para tenerla lista en otra ocasión.
Última revisión: 25 abril 2026
Hemos trabajado 2 horas y 25 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Etiquetas: chorizo cocina andaluza cocina española morcilla morcillo panceta pollo tocino























