La EHU impide este año que los examinadores conozcan las pruebas un cuarto de hora para responder a las dudas. Se advierte a los alumnos del uso de inhibidores de frecuencia y ante una suplantación de identidad actuará la Ertzaintza

Varios alumnos esperan ser nombrados para acceder a una clase en el Aulario de Las Nieves en Vitoria junto a una pintada en contra de la selectividad.ARABA PRESS
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Más de 13.000 alumnos vascos comenzarán mañana martes las pruebas de acceso a la universidad con el examen de literatura y ante cientos de profesores de la Universidad vasca sometidos a un excepcional proceso de control para evitar filtraciones. Por primera vez en la historia de la selectividad, los docentes universitarios que cuidan y examinan las pruebas tendrán que firmar un documento de confidencialidad antes de llamar a los alumnos al interior de las clases y no habrán podido examinar los exámenes controlados por los responsables de cada tribunal. Las medidas de vigilancia impuestas a los alumnos incluyen la prohibición de usar internet, la posible utilización de inhibidores y la intervención de la Ertzaintza si se detecta la suplantación de identidad entre los convocados.
Los profesores universitarios se verán sometidos a dos cambios en el funcionamiento habitual de la selectividad que el sindicato Comisiones Obreras ha denunciado por considerar que "aumentan la desconfianza" y se suman a novedades impuestas desde la EHU. Los examinadores -que cobran 2,66 euros brutos por ejercicio corregido más un fijo de 420 euros- deberán elaborar un informe firmado por al menos dos docentes testigos, más un acta oficial firmada por la secretaría y la presidencia del tribunal para certificar alguna irregularidad de los más de 13.000 alumnos que se han inscrito para estas pruebas.
Los aspirantes a ingresar en la universidad (12.114 de Bachillerato, 952 de FP y 552 estudiantes de otras promociones que optan a subir nota) tienen prohibido iniciar las pruebas con cualquier dispositivo conectado a internet. Los móviles serán guardados en el lugar que determinen los "cuidadores" que también son los encargados de 'cantar' el tiempo transcurrido y el que falta para realizar cada una de las pruebas. Durante los exámenes está prohibido comer y beber salvo agua siempre que el alumno lleve una botella de plástico y sin etiqueta, según rezan las condiciones de la prueba dictadas por la universidad vasca.
Si un cuidador detecta una copia o un fraude deberá activar el nuevo protocolo que, según CCOO, ha generado malestar entre los profesores porque "aumenta la carga burocrática" en un contexto tan complicado como el de un aula con decenas de estudiantes examinándose. En el caso de que la fraude suponga una suplantación de identidad -el DNI, pasaporte o carné de conducir deben estar encima de la mesa-, los vigilantes permitirán 'cuatelarmente' hacer la prueba para a continuación e inmediatamente llamar a la Ertzaintza. De confirmarse la suplantación de identidad ante la policía, el estudiante suplantado no podrá presentarse a ninguna de estas pruebas de acceso a la universidad.


















